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La canciller argentina Susana Malcorra tiene una posición más tolerante frente a las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Abocada a conseguir votos a su postulación, complica la posición de la Argentina, comprometida con la OEA en parar el sufrimiento del pueblo de ese país.
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(www.infobae.com) La decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de convocar a todos los países de la región a una reunión urgente para discutir los abusos del régimen de Nicolás Maduro contra su pueblo no dejó lugar a más ambigüedades diplomáticas. Los gobiernos deberán tomar una posición ante la cumbre convocada para las próximas semanas, bajo la invocación de la Carta Democrática.

 

El gobierno de Mauricio Macri lideró la estrategia hemisférica de frenar de una vez las violaciones a los derechos humanos básicos de los venezolanos, con su pedido de la misión permanente ante la OEA de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente, que fue respondido rápidamente por el secretario general de la organización, Luis Almagro.

 

Pero ese compromiso democrático de la administración del PRO podría encontrar una distorsión inesperada: la posición más tolerante de su canciller, Susana Malcorra, quien está ahora enfrascada en una carrera contrarreloj para su candidatura a secretaria general de Naciones Unidas.

 

En simultáneo que Almagro, que soltó amarras ideológicas del izquierdista Frente Amplio de José Mujica, le respondía al pedido argentino para la reunión y daba forma a la convocatoria a los países para discutir la crisis terminal que enfrentan los venezolanos, la voz de Malcorra desde París sorprendió por su disonancia. “El problema de Venezuela lo tienen que resolver los venezolanos entre sí, encontrando un mecanismo de diálogo y conversación que les permita decidir cómo van a resolver la crisis yendo hacia adelante”.

 

Esa posición de la canciller mostró una grieta en el frente argentino, que desde antes de asumir el Gobierno señaló la pesadilla que viven los venezolanos, ante un régimen autoritario que mantiene un sistema económico en colapso, inflación, escasez de productos básicos, como alimentos y medicinas, inseguridad ciudadana y corrupción generalizada.

 

LOS VOTOS PARA LA ONU

La canciller Malcorra depende para alcanzar la secretaría general de las Naciones Unidas, actualmente a cargo de Ban Ki Moon, Del apoyo de los países centrales y de los integrantes del Consejo de Seguridad, donde tienen un peso gravitante tanto Rusia como China, dos Estados que se mantienen como aliados del régimen de Nicolás Maduro.

 

Los otros tres miembros permanentes de ese organismo, Estados Unidos, Francia y hasta el Reino Unido, pese a la incomodidad que, por Malvinas, representa que una argentina llegue a ese cargo, dieron un implícito aval a la postulación, pero la crisis de Venezuela pone un examen inesperado para la actual ministra de Macri.

 

En el aparente “equilibrio” de Malcorra con Venezuela puede tener un papel decisivo el peso relativo en la región y más allá del bloque ALBA, que integran Cuba –que inició el camino del regreso a la OEA- de Fidel y Raúl Castro, la Bolivia de Evo Morales; Ecuador de Rafael Correa; Nicaragua de Daniel Ortega.

 

También, los países de África y de Asia, algunos con gobiernos de características similares al de Maduro. Todos podrían tener capacidad en la Asamblea General de la ONU de bloquear la candidatura de la canciller argentina.

 

Luis Almagro, el Secretario General de la OEA, se reunió meses atrás con el presidente argentino Mauricio Macri. La grave situación de Venezuela fue uno de los temas que analizaron.

 

ALMAGRO SUELTA AMARRAS

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, explicitó con su convocatoria a la reunión para tratar la crisis de Venezuela una ruptura definitiva con su pasado en la izquierda regional y su dependencia política de José Mujica, uno de los pocos apoyos que todavía mantiene Nicolás Maduro.

 

La batalla del secretario general de la OEA contra el régimen que sometió a los venezolanos a padecer las más graves penurias de los últimos años derivó en ataques durísimos de las agrupaciones del Frente Amplio uruguayo, donde el diplomático hizo toda su carrera política. El Movimiento de Participación Popular (MPP), que todavía integra Almagro, lanzó ataques y hasta la descalificación de “traidor”.

 

Sin embargo, Almagro, en las 132 páginas del informe que presentó para argumentar la actuación del organismo hemisférico, eliminó las ambigüedades y tolerancia ante la crisis venezolana. Resaltó que es el pueblo, por medio del voto, el que puede generar una salida democrática. Advirtió que deben ser liberados todos los presos políticos. Y reclamó que se le dé a los ciudadanos un mínimo de seguridad, ante los crímenes, secuestros y robos.

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