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La mente y los procesos neuronales controlan muchos aspectos sobre la ingesta de alimentos. El experto en anti-aging Rubén Mühlberger explicó de qué se trata la neurofisiología.
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(www.infobae.com; Pilar Safatle) La neurofisiología de la alimentación estudia cómo el cerebro humano puede incidir en los cambios de peso o de apetito (Shutterstock).

 

“Mens sana in corpore sano”, reza la reconocida frase que acuñaron las civilizaciones griegas para reflejar el valor de la unión del alma, la mente y el cuerpo. Casi 30 siglos después, esa creencia tomó más fuerza que nunca: a través de la neurofisiología, la rama que estudia la actividad bioeléctrica del sistema nervioso, se puede conocer la más detallada información sobre la influencia del cerebro en el cuerpo humano.

 

Precisamente, una de las ramas más destacadas es la neurofisiología de la alimentación, que analiza cómo el cerebro humano puede incidir en los cambios de peso, de apetito o incluso en los trastornos alimenticios.

 

El especialista en antiaging y estética Rubén Mühlberger explicó por qué es determinante el cerebro y la mente en la salud corporal. “La mente genera estímulos neurofisiológicos para que tus glándulas estén activadas”, dijo. “Es todo aquello en tu cuerpo que funciona adecuadamente por tu propio pensamiento consciente”.

 

Existen dos hormonas que son clave en el proceso de alimentación: la grelina y la leptina. La grelina avisa cuando el cuerpo tiene hambre, mientras que la leptina le avisa al cerebro cuándo se ha comido lo suficiente. Durante muchos años incluso se pensó que la obesidad podría ser causada por la escasez de leptina, pero estudios más recientes demostraron que quienes padecen obesidad son más “resistentes” a ella.

 

En esos casos, el cerebro persiste con el envío de señales de hambre, sin importar la cantidad de comida que se haya consumido. En estado de “pánico”, entonces, busca aumentar el almacenamiento de energía a través de alimentos ricos en grasa y azúcar, ya que son las formas más fáciles y más inmediatas de obtener energía.

 

 “Todos tenemos glándulas que regulan los mecanismos de apetito, de saciedad y de metabolismo”, señaló el especialista. “Por ejemplo, uno de los primeros diagnósticos de un diabético es comer mucho y no engordar. Al tener la insulina alta (porque el páncreas no sabe que está largando una insulina imperfecta), el cuerpo le está mandando señales a través del cerebro de que necesita insulina. El páncreas larga la suya, genera estímulo de leptina y aumenta el apetito. Esto es pura neurofisiología”.

 

Recientemente, un grupo de científicos alemanes descubrió un “interruptor” en el cerebro que regula el efecto de la leptina, la hormona de la saciedad. Los expertos encontraron una enzima llamada histona desacetilasa 5 (HDAC5), que imprime mucha influencia sobre la hormona, “la responsable de la comunicación entre los tejidos y el cerebro”.

 

 

“Necesito tener una alimentación que me de satisfacción, periodos en los que no necesite picotear para sentirme bien”, dijo Mühlberger. “Pero los cambios del cuerpo empiezan en la mente”.

 

 

Mühlberger que los tratamientos que acompañan un cambio físico avanzaron mucho y son de gran ayuda en el proceso de cuidar la figura. Tratamientos como la lipoaspiración ya pasaron de moda porque los riesgos no lo valían. Las horas de quirófano y anestesia ahora fueron reemplazados por las “lipo-láser”, un tratamiento no invasivo que mejora la figura y la piel. “Pero esto hay que acompañarlo mentalmente, el cambio empieza en la mente”, concluyó el experto.

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    Vamos Para Adelante
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    Diorama - Revista de Cultura