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El empresario patagónico rompió el silencio desde el penal de Ezeiza y apuntó contra la ex presidente, la Cámara Argentina de la Construcción y ex funcionarios kirchneristas. “Se limpiaron el culo conmigo”. Desmintió que Cristina le haya mandado una carta.
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(www.tn.com.ar) Cuatro meses en prisión fueron demasiada espera para el empresario patagónico Lázaro Béaz, que por primera vez le soltó la mano a la expresidenta Cristina Kirchner y la acusó de “usarlo de forro” para “lavarse el culo” por los casos de corrupción.

 

Atrás quedaron los tiempos en los que Báez se ocupaba de la construcción del mausoleo de Néstor Kirchner y acaparaba, con el visto bueno del kirchnerismo, la obra pública en Santa Cruz. Por el contrario, el empresario habló desde el penal de Ezeiza y cargó contra la Cámara Argentina de la Construcción y los exfuncionarios K. Además, desmintió que Cristina le haya mandado una carta.

 

El amigo de Néstor Kirchner defendió a su constructora, Austral Construcciones, y dijo que el Gobierno no le dio ninguna obra de manera irregular: “Nosotros no somos ningunos ladrones. No me dieron, como sucede con otras empresas, obras en compulsas de precios o por invitación. Todas las obras que tengo fueron adjudicadas por licitaciones públicas”.

 

Ante la pregunta de Infobae de si siente que Cristina lo entregó, el empresario fue contundente. “No sólo Cristina. Todo el mundo me usó de forro. La Cámara de la Construcción también me usó de forro. Acá se limpiaron todos el culo conmigo porque el hilo se tiene que cortar en Báez, no puede seguir para arriba”.

 

Báez afirmó que no recibió la cantidad de plata que se le atribuye y dijo que, según una supuesta auditoría de Vialidad Nacional, sus obras “están correctas”.

 

Por otro lado, negó haber sido testaferro de Néstor Kirchner y dijo que el expresidente “no te soltaba una moneda”. Irónico señaló que, “No pagaba un café. ¿Piensa que me van a dar la plata de ellos para manejar? No me haga reír”.

 

Las sospechas sobre Báez estuvieron puestas, desde el primer momento, en que pasó de ser gerente bancario a uno de los hombres más ricos de Santa Cruz. A este cuestionamiento Báez respondió: “¿Y cómo cree que empezó Cristóbal López? Con cuatro camioncitos de mierda”.

 

El empresario aseguró que invirtió toda su ganancias en la empresa y renegó de las grandes constructoras. “Son las grandes empresas las que fijan las reglas. Ganan las obras y después contratan a las empresas chiquitas que ponen los equipos. Es vergonzoso”.

 

También, el dueño de Austral Construcciones criticó al juez que investiga la ruta del dinero K, Sebastián Casanello y señaló que jamás quiso investigar la obra pública porque eso está ligado directamente con el Gobierno Nacional.

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