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José López comenzó a prender el ventilador en la causa en la que está detenido desde que fue encontrado tirando bolsos con más de 9 millones de dólares a un convento de General Rodríguez la madrigada del 14 de junio pasado. Ante el juez Daniel Rafecas, el exsecretario de Obras Públicas declaró y respondió preguntas.
[FRASEDESTACADA1]

(www.clarin.com) Se le hace saber también al imputado que tiene derecho a negarse a declarar sin que ello implique ninguna presunción en su contra, y de entrevistarse con sus abogados codefensores previo a ser interrogado (art. 197 Código Procesal Penal de la Nación), MANIFESTANDO que: “no hace falta”, circunstancia ante la cual sus letrados codefensores no efectúa ninguna objeción.

 

Preguntado que fue por S.S. para que diga si desea declarar DIJO: “Voy a declarar”

 

Invitado que fue por S.S. para que realice un descargo sobre los hechos que se le imputan DIJO: “en primer lugar quería decir que estaba muy ansioso para estar frente a V.S. en este momento. No como la primera vez, en la que estaba fuera de mí, no estaba en mi sano juicio, porque ninguna persona en su sano juicio eligiría como defensora a la que dicen que yo elegí porque en realidad es ese momento no estaba en condiciones de valerme por mis propios actos. A pesar de que en estos momentos tengo 17 kilos menos, mido 1,70, ayer me pesaron y peso 68,5 kilos, de los 86 kilos que pesaba hace dos meses, me siento con la fortaleza física y psicológica-psiquiátrica y también espiritual de afrontar esta indagatoria, por eso le pedí a los abogados poder hacerla verbalmente, en primer lugar, porque quiero colaborar con el proceso judicial, y en segundo lugar, porque yo también, como ustedes, quiero entender y comprender lo que pasó el día de mi detención, 14 de junio.

 

Me voy a referir a los días previos, más precisamente a mediados del mes de mayo, cuando en Montevideo, Uruguay, en la sesión de Parlamentarios del Mercosur, un parlamentario me dijo “a vos, a mí, a Rossi, y a otros Parlamentarios más, los están investigando”, eso me lo dijeron fuentes allegadas al gobierno, del servicio de inteligencia. Yo tomé nota de lo que me había dicho, lo tuve para mí, pero no se lo comenté al llegar a mi casa a los dos días a mi señora, porque no quería  preocuparla ya que estaba estudiando para rendir su último examen para recibirse de abogada. El parlamentario que me hizo este comentario fue Alejandro Karlén, de la provincia de Corrientes, del Frente para la Victoria. Desde el mes de febrero de este año yo estaba abocado a desarrollar como cursante una maestría online de la Universidad de Salamanca, España, era sobre “ciencia, tecnología y gestión de agua”, había comenzado en febrero y los trabajos debían presentarse el 10 de junio de este año. Yo estaba muy ilusionado por un lado, y obsesionado por el otro, con esta maestría, que para mí era un sueño que faltaba cumplir y que deseaba alcanzar fervientemente. El día jueves 9 de junio, a la noche, cuando estaba en mi casa de Dique Luján bajando los apuntes de la maestría en el sistema Dropbox, el sistema quedó sin capacidad de almacenamiento, eso era a la noche, cuando quise comprar mayor capacidad, ingresé los datos de mi tarjeta de crédito, y en ese momento, el sistema se bloqueó y apareció un cartel que decía “bloquear al correo jflopez@yahoo.com.ar”, cosa que me asustó, porque tenía miedo de perder toda la información que tenía allí almacenada. El día viernes 10 de junio a la mañana, que vencía la entrega de los trabajos de la maestría, ingresé con mi celular a la página web de la Universidad de Salamanca para ver las notas, todas estaban cerradas menos una, que me dejó la ventana solamente abierta para que viera la nota, y se cerró abruptamente, fue como “chispazo”, y me preocupé mucho, un poco por la maestría, y por el miedo porque o bien ellos, o bien google, supusieran que yo estaba tratando de hackear la base de datos de la Universidad o a google, que supusieran que yo, en vez de ser López, fuera un intruso o un hacker. El día domingo 12 de junio a la mañana, enciendo mi celular, al despertarme, y me ingresa un correo electrónico al celular, en el cual me indica el coordinador del curso, en el que nos indicaba que a todos los alumnos que no había podido bajar los apuntes se ampliaba la capacidad del Dropbox para que lo pudieran hacer. En ese momento me distraje con mi señora, le quería contestar al coordinador, pero me demoré unos segundos, y cuando empiezo a escribir, desde el celular, y para mi sorpresa empezaron a intercalarse las palabras, a ponerse al revés, a ponerse las palabras en inglés, una serie de incoherencias, que apenas me permitieron hilvanar dos o tres frases y nada más. En ese momento me quedé preocupado con esa situación. Al día siguiente, lunes 13 de junio a la mañana, mi señora ya se había ido a la oficina en la calle Lavalle, porque la estaba esperando allí la profesora de inglés para estudiar. En ese momento, en el whatsapp personal instalado en el celular Iphone de mi propiedad, me ingresó una frase incoherente, de un amigo que decía “qué hacés leñador”, y ese mensaje era de un amigo, el “topo” Devoto, que siempre me manda mensajes acerca de la campaña y demás, y después una serie de incoherencias, no recuerdo si en ése o en el grupo de whatsapp de Parlamentarios del Mercosur, que no recuerdo muy bien, y luego me apareció el mensaje: “éste es el día. Con google no vas a poder”. Me quedé más preocupado de lo que ya estaba. Cuando salgo de la casa, ese mismo lunes antes del mediodía, vi mucha gente en la calle de mi casa en Dique Luján, alrededor de cincuenta personas, camionetas, gente trabajando, máquinas, a lo largo de toda la cuadra, alrededor, algo que no era habitual en esa calle. Salgo despacio en el auto, solo, y había mucho tránsito hacia Capital, tanto en el Acceso Tigre como en la Autopista. Antes de llegar a General Paz, me acuerdo que me había olvidado el pendrive de la Maestría y debía regresar a mi casa a buscarlo. Volví. Habré demorado una hora. Al llegar a mi casa, ya no había nadie en la calle. Entré, recogí el pendrive, pero aumentó aún más mi preocupación. Estaba solo, muy ansioso, angustiado, y creo que la llame muchas veces a mi señora, porque necesitaba hablar con alguien. Volví a subirme al auto y me dirigí nuevamente a la oficina de la calle Lavalle. Al llegar al estacionamiento estaba muy angustiado, excitado, cuando me bajé llevaba en el maletín la computadora, con la que podía ingresar a la base de datos de la Universidad de Salamanca, una notebook vieja, grande, y recuerdo muy clarito a una pareja, vestidos de ropa más que informal, remera, jean y campera, que viene atrás mío, y dijeron: “¿qué llevará en ese maletín? ¿Droga? ¿Dólares?

 

Nosotros queremos ese maletín”. Eso fue en los 20 metros entre la cochera y la entrada. Tras ello subí a la oficina, muy excitado, mi señora estaba estudiando con la profesora, la llamé, le conté la situación, le pedí que me acompañe a la casa de Dique Luján, a lo que ella se negó, porque tenía clase de inglés nuevamente muy temprano al día siguiente, pero finalmente, como yo estaba tan alterado, ella accedió a volver esa tarde-noche a la casa de Dique Luján. A la noche, cuando llegué a la casa, encendí el televisor, y escuchaba “voces burlonas”, incoherencias, cosas sin sentido, la TV estaba en un canal”, entretanto mi mujer me decía “que tenía que descansar” y “que estaba delirando”. Yo le dije ¿cómo que no escuchás lo que yo estoy escuchando?” a lo que ella me decía “tranquilízate, lo que tenés que hacer es descansar”. Le comenté que el único lugar donde hallaba paz era en el convento de la Madre Alba, y le pedí a mi esposa que me comunique con ella para ver qué me aconsejaba. Ella me comunicó con Alba, Alba me decía que me quedara tranquilo, yo seguía escuchando voces, estaba nervioso, incluso con mi esposa, que no comprendía, que no me entendía. Subí muy nervioso al dormitorio, fui con la clara intención de buscar la pistola Glock, que tenía en el dormitorio, en ese momento no la hallé, entonces me acordé de la carabina, que recordaba dónde estaba, la tomé, cuando bajé a la planta baja con la carabina, mi señora se asustó, levantó la cartera y salió, se fue en el auto, y yo me quedé solo. En ese momento, trato de recordar y no puedo, se me mezclan voces e imágenes. Recuerdo en ese instante, que estaba con la carabina en la mano, escuchó una voz masculina que le decía “te va a pasar lo mismo que al Lauchón”. Yo solté la carabina, y le dije “no soy Nisman no me voy a suicidar”. Subí al dormitorio de planta alta y vi como humo o gas o neblina dentro del dormitorio, una “cosa borrosa”, me asusté, pensé que me querían dormir, esa fue la sensación que tuve en ese momento, bajé al patio, y vi al lado mío, manchas de sangre en el césped, dos o tres manchones ovalados como de sangre, de color negro tirando a bordó, en mi imaginación era como si fuesen manchas de sangre. Me puse muy nervioso, entré de nuevo a la casa, seguía escuchando voces, música, cosas incoherentes. Me daba la sensación de que siempre había alguien atrás mío, y que cuando me daba vuelta se corría para otro lado. Fui hasta la casita que está al frente del inmueble, saqué una escalera tipo tijera, plegable, ingresé a la casa principal, a ese lugar inaccesible que nadie sabía, en mi habitación en el primer piso, que hay como una ventana por donde se accede al lugar donde está el tanque de agua, estaban ahí los bolso, en un lugar tapados, como en un falso piso. Tomé los bolsos y los bajé. Ahí no recuerdo voces, solamente cuando ingresé al auto recuerdo una voz que me dijo “¿Qué vas a cazar? ¿Pajaritos?”, y ahí salí en el auto, llevaba la carabina descargada en el asiento del acompañante, y la primera sensación que tuve es que cuando abriera el portón iba a encontrar a las 50 personas que había visto la mañana, algo que no pasó. La sensación que tuve en ese momento, he tratado de recordar, la sensación era como de ir en un sueño, en una nube, como que no era yo. Cuando salí de mi casa no tenía un rumbo ni destino fijo.Iba a muy baja velocidad, iba a 60, 70 km/h, y veía en todo momento, cada 200 metros, un patrullero, y también pasaba algún auto que se me acercaba despacio y luego salía picando, también una moto, que hacía lo mismo, llegaba lentamente al lado mío y luego salía arando, como para alterarme. Yo iba como perdido, no veía los letreros de la autopista.

 

Quiero aclarar que no había tomado absolutamente nada. Ni drogas, ni alcohol, ni pastillas. Llevé el arma conmigo, supongo, para defenderme a lo que yo esperaba enfrentarme, no sé qué o quiénes serían. Cuando yo busco la pistola Glock, tenía intenciones de matarme. Meses antes había tenido una discusión por celos con mi señora y allí también manifesté intenciones suicidas; y esa es la razón por la cual ella en ese momento me escondió la Glock y por eso no la encontré el día de los hechos. Retomando el relato, iba en la autopista sin rumbo fijo, no atendí el teléfono, en un momento me perdí pero siempre a 200 m había un policía, o un auto que me hostigaba, no digo que me guiaban, pero eso parecía, esa es mi composición actual, yo en ese momento iba manejando nada más. Me perdí, di un montón de vueltas en un lugar que no sabía dónde estaba, y de repente, ubico a la calle pavimentada que llevaba directo hacia el convento, una calle como en diagonal apenas se pasa la vía, llegué a esa calle, y llegué al convento. Llegué sorprendido a esa calle, seguí derecho y llegué al convento. Toqué el timbre varias veces, con el auto en marcha, las luces encendidas y las ventanas bajas, sigo tocando el portero, no atendía nadie, de repente agarro los bolsos y los arrojé al otro lado del portón. Arrojé la carabina descargada, los cargadores, y salté. Previo a ello un señor me llamó, y yo le dije “ya vuelvo”, no sé si era vecino, servicios de inteligencia, no lo sé, que estaba justo frente al portón de entrada, del otro lado de la calle, detrás de un alambre. Cuando llego a la puerta de la vivienda, cuando estaba en la galería, veo por la calle de enfrente, que está como de costado, una camioneta tipo Ranger, con caja descubierta, que pasa circulando, con cuatro a seis personas, una de ellas filmando, como haciendo el gesto de que estaba filmando, y una de ellas dijo “¡ahí está, ahí está!”, y pasó la camioneta. Acto seguido la hermana le abrió la puerta e ingresé al convento. No le dije nada a ellas, no las conocía, son orantes y penitentes, no tenía diálogo con ellas. Fui a la habitación donde estaba la Madre Alba. No recuerdo haberle hablado, sí haberla escuchado, me decía que me quede tranquilo. Le pidió a las hermanas que le traigan unos scones, que a mí me gustaban mucho, y obviamente todas ellas no sabían qué había en esos bolsos, pues yo no les había dicho nada al respecto. Alba me pedía que me quedara en el convento, recuerdo que sentía mucha paz, pero le respondí que no, que me tenía que ir del convento. Los bolsos quedaron ahí, no les dije sobre los bolsos. No recuerdo cuánto tiempo estuve con la Madre Alba. Yo no soy miembro de la familia misionera, pero visité el convento siete u ocho veces en los doce años que estuve en Buenos Aires, con Monseñor Di Monte y Madre Alba teníamos comunicación telefónica, pero íbamos con mi señora menos de una vez por año, generalmente coincidía con el cumpleaños o el aniversario del nombramiento como obispo de Di Monte. Sí participó Di Monte en dos eventos importantes para mí, que fue darle la unción a los enfermos a mi madre antes de morir en 2011, y nuevamente la unción a los enfermos a mi padre, que murió en febrero de este año. Como dije antes, las hermanas no tenían ningún conocimiento del contenido de los bolsos, yo nunca se los informé. Mi señora tampoco sabía qué había hecho esa noche, porque yo no atendí en ningún momento el teléfono. Además mi señora siempre estuvo, y yo mantuve a mi señora y a mi familia, alejada de mi vida laboral y política. Desde ya que ella no tenía ninguna idea de la existencia de los bolsos con dinero en el lugar inaccesible y oculto que yo tenía en la casa. Yo mantuve a mi señora y a mi familia alejada de la política ya en Río Gallegos, ya que ella era empleada judicial y no podía tener actividad política, y cuando vinimos a Buenos Aires lo seguía siendo y cuando se jubiló, hará unos cuatro o cinco años, comenzó estudiar abogacía en la Universidad de Palermo y por ende se abocó al estudio, además de a la familia. Me voy a referir entonces ahora a la casa de  Dique Luján. Conozco a Andrés Galera desde 2006 como miembro de CAVERA (Cámara de la Vivienda Económica de la Rep. Argentina).

 

Desde 2006, como miembro de esa cámara, aunque tiene relación más directa con la subsecretaría de Vivienda, lo conozco a Galera de haberme reunido en ámbitos institucionales y sociales. En 2008 en un evento de CAVERA, les comenté que a mí me gustaba Tigre, porque lo visitaba cuando era chico con mi familia, y que el verano 2003/2004 y el verano 2007/8, de diciembre a febrero, había vacacionado en Tigre, alquilando una vivienda, la primera al lado del Tigre Hotel, y la segunda cerca de Dique Luján. Galera comentó en esa ronda de colegas, que él estaba por hacer un desarrollo o un emprendimiento ahí en Tigre y que había contratado al arquitecto Curcio. Galera entonces, me comentó si quería ver el proyecto, y le dije que sí. A los pocos días me llama Curcio, mantuvimos una reunión en su oficina, y me comentó el proyecto que estaba desarrollando. Le dije que me parecía un proyecto “muy de country, muy moderno”, que interpretaba que en ese lugar la vista principal la daba el río, y le sugerí que la casa debía tener una mirada más frontal hacia el río. Esto fue en 2008. A los pocos meses Curcio me llamó nuevamente, le dijo que tenía algunos croquis, me los mostró, y le pedí de mostrárselos a mi esposa. Entonces mantuvimos una reunión los tres, intercambiamos ideas, de gustos, de diseño, de funcionalidad y demás. En los primeros meses de 2009, creo que fue en marzo, Curcio le mandó a mi esposa un cómputo y un presupuesto de una demolición y presupuesto de la obra. Cuando lo vio mi esposa dijo que no pensaba construir acá en Buenos Aires, además en plena crisis del campo. A ella no le gustaba la idea, no quería saber nada de ese tema. Y pasó. Yo no le hablé más de ese tema a mi señora ni tampoco ella a mí. Quiero aclarar que Curcio es un arquitecto privado que nunca tuvo relación con el Estado, es alguien a quien consulté privadamente en algunas oportunidades, consultas acerca de las tonalidades de la pintura de la vivienda, y también nos hizo algunos arreglos en la oficina de la calle Lavalle, a mi costa en calidad de particular. A Eduardo Gutiérrez lo conozco como empresario de la CAC (Cámara Arg. de la Construcción) que tiene más relación con la Secretaría a mi cargo, tenía una relación más fluida, una vez en 2010 nos reunimos en mi oficina y me contó que estaba con un emprendimiento en Tigre y que era un proyecto que a mí me interesaba. Yo le respondí que sí, pero que mi intención no era construir, por la negativa de mi esposa, pero si podía, lo quería comprar o alquilar. Busqué en ese tiempo algunos bancos para sacar un crédito hipotecario, no lo conseguí en el 2011, y a partir de ese año firmamos un alquiler con una cláusula de prioridad de opción de compra. En 2012/2013, inicié un trámite en el Banco Galicia a través de la secretaria de Luis Ribaya, llegamos a completar la carpeta, hacer tasaciones, para el crédito para la vivienda, y fue ese año que se desató la crisis de Grecia, y se suspendieron los créditos por tasa y plazo y desistimos de tomar el crédito y continuamos con el alquiler. Los contratos de alquiler están todos a la vista, y los pagos del alquiler están hechos en la cuenta del Banco Comafi de Gutiérrez con sus respectivos comprobantes. Me enteré que hay una carta documento intimando sobre el pago, les instruí a mis abogados para que rescindan el contrato de alquiler, y oportunamente lo incorporaremos a la causa.

 

Quiero destacar que si bien es cierto que nos gustaba la casa más a mí que a mi familia, en Dique Luján, desconozco los móviles que llevaron a la compra y venta de esa propiedad por parte de Galera y Gutiérrez, así como también desconozco la modalidad o metodología de construcción cómo se hizo, lo que sí reconozco es cuando firmamos el primer contrato de alquiler, en 2011, recién ahí fuimos a vivir a la casa, por lo tanto, niego rotundamente que esa vivienda forme parte de mi patrimonio y niego rotundamente de que Andrés Galera o Eduardo Gutiérrez fueran testaferros míos. Por último, quiero decir que cuando veo las imágenes del convento, digo que no reconozco a esa persona, si bien era yo, ya que en ese momento estaba fuera de sí; me dicen que fue psicosis, brote psicótico, paranoia, delirio persecutorio, no lo sé, lo que sí sé es que con mi profunda fe religiosa, con mi profundo respeto por la iglesia católica, por el profundo respeto que siento por Madre Alba, por su fe, por su entrega, y por el sufrimiento que padece y que muy pocos saben, realmente no puedo entender lo que pasó. También cuando leo las declaraciones de la oficial de policía de Gral. Rodríguez, veo que en principio que esa persona que entiendo está fuera de sí, me parece que más que profugarse, iba al encuentro para entregarse. Pero ahora digo, con plena conciencia de lo que estoy diciendo, que ni mi señora, ni mi suegra de 86 años que vive en Río Gallegos, ni ningún miembro de la familia, sabía de la existencia de los bolsos con ese dinero, ni del lugar inaccesible en mi casa de Dique Luján donde estaban ubicados. Y ese dinero que estaba allí hoy lo tienen ustedes incautado y nunca toqué absolutamente nada de ese dinero. Lo que voy a decir por ahora con respecto a ese dinero, es que ese dinero no me pertenecía, ese dinero pertenecía a la política. Y yo, cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria, voy a dar todos los detalles con relación a ese dinero, y sobre este tema no voy a contestar en este momento ninguna otra pregunta. Por último, quiero decir que ni yo, ni mi señora, ni mi familia, nos enriquecimos con la función pública.

 

Tenemos las mismas propiedades que en 2003. Exactamente los mismos bienes que en 2003. Nuestras cuentas están todas a la vista en bancos argentinos y eso se puede corroborar si analizan las DDJJ estimando los ingresos y egresos del grupo familiar. Esto es todo lo que tengo para declarar en el día de hoy. Doy gracias a Dios y pido disculpas a todos aquellos que pude haber agraviado o perjudicado con mi actitud o mi accionar. Preguntado por la Fiscalía si recuerda lo que le dijo el declarante a las monjas cuando llegó con los bolsos, dijo: “lo que recuerdo es que yo abrí la puerta, la saludé, le dije qué tal cómo le va, y le pregunté si podía hablar con la Madre Alba, no podía decirle más que lo estrictamente necesario, por su condición de monjas orantes y penitentes”.

 

Preguntado por la Fiscalía si recuerda cuántas veces habló por teléfono con la Madre Alba, dijo: “solamente hablé una sola vez, desde el teléfono de mi señora”.

 

Preguntado por la Fiscalía si recuerda, respecto del trayecto, alguna otra precisión, dijo: “Sí, saliendo de Dique Luján, doblé a la derecha hacia Ing. Maschwitz, por la avenida principal, la que va por donde está la planta AySA. Por ahí fui, pasé por Maschwitz, después agarré la Ruta 8, no pasé ningún peaje, después por la ruta 8 hasta Pilar, por ahí, me perdí varias veces. No paré en ningún lugar, ni hablé con nadie, ni siquiera por teléfono, iba como en una cápsula, como en una nube, hicimos un par de ejercicios con la psicóloga del penal, y la sensación es la misma. No tuve ningún incidente con la policía ni con nadie, ningún roce con autos, siempre con la sensación de que me estaban guiando”.-

 

Preguntado por V.S. si en algún momento del trayecto se le ocurrió o decidió algún rumbo concreto, dijo: “No. Recién cuando reconocí o toqué la calle que me llevaba al convento, que ahí decidí dirigirme allí”.

 

Preguntado por la Fiscalía cuántos teléfonos llevaba consigo esa noche, dijo: “yo siempre me manejé con un solo teléfono, 1550610624. Ese día a la mañana cuando sentía que me estaban hackeando, le pedí a mi señora el otro teléfono, un Huawei, que estaba en la casa, y que solamente usé ese día y nada más”.

 

Preguntado por V.S. si se pudo ver en las imágenes captadas del convento, si recuerda haber apilado los bolsos al costado de la vivienda, dijo: “Vi las imágenes de la puerta, pero de eso puntual no lo recuerdo”.

 

A instancias de la Fiscalía, preguntado que fue el compareciente para que diga si en la reunión de los parlamentarios del Mercosur a la que hizo referencia, si recuerda quién participó de esa reunión cuando le comenta esto Karlén, dijo: “Iban en el autos en el asiento de atrás otra parlamentaria de Misiones, que no recuerdo el nombre, creo que era Cecilia Britos y la Secretaria de Cecilia Britos. Manejaba Karlén, yo iba en el asiento de acompañante. No sé si escucharon mis colegas que estaban atrás”.

 

Preguntado por S.S. para que diga respecto de esa sensación que tenía de que lo estaban hackeando, si tuvo problemas efectivamente para acceder a su casilla de mail, dijo: “Tuve problemas para acceder. Yo nunca más tuve posibilidad de probar si puedo ingresar a la casilla, dado que desde que me detuvieron, no tuve más mi celular”.

 

Exhibido que le fue al compareciente la carpeta identificada con el número “17”, remitida en la caja B junto con el sumario nro. 392-71-000- 109/2016 glosado a fs. 6182/97, reservada en Secretaría, y preguntado respecto de los croquis que allí se observan (fs. 2/3), dijo: “En una de las reuniones que tuvimos con Curcio, charlamos sobre esto. Fíjese que no responde al proyecto real, sino que responde a un bosquejo previo. No recuerdo si fue esto lo que tuvimos al frente el día que nos reunimos. Estábamos los tres, Curcio, Mari y yo”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si reconoce si es su letra la que se observa en los mismos, dijo: “No la reconozco. Esto es, me parece que formó parte de la primer reunión”.

 

Exhibidas las hojas manuscritas en las fojas 4/5 de la carpeta nro. 17, y preguntado respecto de las mismas, dijo: “Me parece que todo esto formó parte de la primera reunión. No reconozco las anotaciones y cálculos que están allí. Esa no es mi letra. Eso fue cuando nos plantean la idea”.

 

Exhibida la hoja 7 de la carpeta nro. 17 y preguntado respecto de la misma, dijo: “Si también, es lo que se llama el partido, esto es, el esquema de arranque. Esto no recuerdo haberlo hecho yo”.

 

Exhibida la hoja 8, y preguntado respecto de la misma, dijo: “Es muy probable que Curcio lo haya llevado en la carpeta en esa reunión y haya quedado ahí, porque en un momento, cuando él manda el presupuesto, yo comento que existía la posibilidad de construir o comprar, entonces mi señora, me dijo que no. Es muy probable que antes de iniciar los planos, haya llevado eso, para dar alguna precisión del terreno y características del mismo. Era una cosa muy preliminar”.

 

Exhibida la fotografía (fs. 1) que se observa en la carpeta nro. 17, dijo: “Esta es mi casa de Río Gallegos, la que está en la calle 9 de Julio”.-- Exhibida al compareciente la carpeta negra y transparente con actuaciones en 14 fs que se encuentra dentro de Carpeta negra identificada con el número “1”, remitida en la caja B junto con el sumario nro. 392-71-000-109/2016 glosado a fs. 6182/97, reservada en secretaría, y preguntado respecto del correo que allí se observa, dijo: “Es al que yo me referí anteriormente, que mi señora me dijo que no le interesaba. Ahí cortamos toda relación y quedó este correo."

 

Preguntado por S.S. para que diga por qué motivo conservaron ese correo en papel, dijo: “No lo sé, por eso de guardar papeles”.

 

Exhibido que le fue al compareciente el bibliorato de color gris que reza “Vivienda Dique Lujan Carpeta Técnica” el que contiene planos, individualizado con el número “1” remitido en la caja A junto con el sumario nro. 392-71-000-109/2016 glosado a fs. 6182/97, reservado en Secretaría y preguntado respecto de su contenido, dijo: “Esa puede ser la que me entregó Gutiérrez, para conocer el modo de mejor uso de la vivienda, se entrega con todos los planos. Se llama una carpeta de uso, por si se quiere hacer alguna reforma, así se tienen todos los elementos técnicos para poder hacer la modificación y te puedas manejar”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si había tomado conciencia, la noche que ingresó al convento, que había dejado en el vehículo en marcha, afuera, una valija con 5.6 millones de dólares, dijo: ”Se ve que conciencia no tenía, obviamente que quería ingresar al convento con todo el dinero, no me quería ir a otro lugar. No había hecho una escala ahí, porque salí de ahí a entregarme. Mi intención era dejar todo el dinero en el convento”.

 

Preguntado por S.S para que diga si recuerda haber subido una valija con dinero al auto, dijo: “Si. Esa valija no estaba en el lugar inaccesible al que hice referencia, sino que ahí sólo habían bolsos. La valija la armé en ese momento”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si además de los bolsos y la valija, llevaba algún efecto personal, mochila, pasaporte, artículo de tocador, dijo: “No”.

 

A instancias de la defensa, preguntado que fue el compareciente para que diga cuándo fue el último contacto con Gutiérrez o con Galera y en qué contexto, dijo: “Puede ser a fines del año pasado, en algún contacto telefónico, que nos hayamos saludado, pero nada más, preguntar por el estado de salud de Gutiérrez, dado el tumor que tuvo. No recuerdo a qué línea telefónica me comuniqué con ninguno de los dos”.

 

A instancias de la defensa, preguntado que fue el compareciente cuántas horas venía durmiendo los días previos a su detención, dijo: “tres o cuatro horas, por día, estaba muy obsesionado con terminar el trabajo de la maestría, cosa que era muy reprochada por mi familia, por la poca vida saludable, la autoexigencia”.

 

Preguntado por la defensa para que diga qué medicación tomaba antes de la detención, dijo: “Yo venía tomando “Tranquinal”, había tomado dos cajas y hacía 7 ó 10 días que no tomaba porque no tenía más en mi poder, ya que es un remedio que se vende bajo doble receta, pues es un tranquilizante. Además tomaba “Lotreal” para bajar la presión arterial”.

 

Preguntado por la defensa para que diga respecto del mensaje de whatsapp del “topo” Devoto al que hizo mención, si lo referencia con alguna actividad que llevó cabo el día anterior, dijo: “Con el tema de la inundación, los camalotes y demás, había en el muelle una acumulación de camalotes. Ese día domingo agarré un machete, corté una caña larga 52 hueca, y con esa caña hueca, le puse una horqueta al final, y con eso fue rompiendo los camalotes, para poder liberar el muelle. Entonces el día anterior, yo había estado con eso toda la tarde, limpiando el río. Ese mensaje yo lo asocié con eso, parecía que me habían estado mirando o espiando”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si puede identificar al “topo” Devoto, dijo: “No me acuerdo el nombre. Es un publicista”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si desea aportar la clave de su teléfono celular, dijo: “Si, es 0436”.

 

Preguntado por S.S. para que diga si alguna vez Andrés Galera fue a la casa de Dique Luján, dijo: “Fue Galera a saludarme en una ocasión por razones sociales y también Gutiérrez en otra ocasión por la misma razón”.

 

Preguntado por S.S. si por fuera de la casa de Dique Luján, se vinculó en forma privada en alguna otra ocasión con Galera o con Gutiérrez, dijo: “No me relacioné en ninguna otra ocasión. Toda mi relación de alquiler con opción de compra fue desarrollada de buena fe y en ningún momento hubo favoritismo para ninguno de los dos empresarios. Voy a dar datos concretos. La empresa de Andrés Galera hizo una sola obra que fue licitada por la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación y fue el nuevo edificio de la Auditoría General de la Nación. Ese edificio había sido rescindido el contrato porque se había licitado antes del 2001 y el constructor pedía una actualización de precio que no se podía otorgar, entonces se rescindió el contrato. La empresa constructora era de Calcaterra. Se relicitó la obra, la ganó la empresa de Galera con el menor precio, que a su vez estaba muy por debajo del precio de la empresa a la que se le había rescindido el contrato. Se terminó la obra y luego recibió un premio por una revista especializada en arquitectura.

 

La empresa de Eduardo Gutiérrez, realizó dos obras que también licitó la Subsecretaría de Obras Públicas, una fue el Hospital Posadas y la otra el Museo de Malvinas. Es decir, dos empresas ejecutaron tres obras, durante doce años el Ministerio de Planificación ejecutó cuarenta mil obras, de las cuales el 95% de las obras se ejecutaron en forma descentralizada y el 5% se ejecutó en forma centralizada. Estos números hablan a las claras de que no hubo favoritismo, ya que tres de dos mil obras fueron adjudicadas a estas dos empresas”.

 

Preguntado que fue por S.S. para que diga si desea agregar algo más, DIJO: “No”.

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