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Todos los días aparece algún hecho de corrupción del kirchnerismo de la década ganada. Ahora, el Gobierno del Paraguay denunció que le pagó al Gobierno de Argentina en el año 2014, por obras de dragado y balizamiento del Río Paraná pero nunca se hicieron. Algo similar a las obras nacionales en Perugorría, que podrían tener algún coletazo en el Frente para la Victoria de Corrientes. Los trabajos debían realizarse desde el Departamento Distrito Paraná Superior de la Dirección Nacional de Vías Navegables con sede en Corrientes. Horacio Tettamanti aparece involucrado, quien en 2012 había definió acciones con el entonces intendente de la capital provincial Camau Espínola, para apuntar al mejoramiento de las costas correntinas, obras que tampoco se hicieron.

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Lo cierto es que ahora aparece una denuncia desde el Paraguay por un pago de 580.450 mil dólares por un dragado que en la Argentina se cobró a través de la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN), pero nunca realizó los trabajos y todos los involucrados, firmaron con Camau Espínola, un acuerdo para refular la playa Arazaty en la capital sin que nunca se supiera quien pagaría ni cuanto saldría la obra, que por otra parte, fue denunciada por estar mal hecha.

 

¿VINCULACIÓN O NEGOCIOS?

Hay una cuestión que hace ruido en todo este tema que ahora sale por la denuncia del Paraguay y es que en diciembre de 2012, el entonces sciolista, luego cristinista intendente de la capital provincial Camau Espínola, definía acciones justamente con quien por aquel momento Subsecretario Horacio Tettamanti, para el trabajo conjunto con la Nación, apuntado al mejoramiento de las costas correntinas, obras que nunca se realizaron tampoco, salvo el refulado de la playa Arazaty, que fue suspendido por el ICAA por no contar con los permisos correspondientes.

 

Pero lo llamativo de todo esto es que no solo coinciden los cuestionados funcionarios de Vías Navegables del kirchnerismo, sino que también coincide la draga que hizo el trabajo de refulado, cosa que además fue denunciado que fue mal hecho. A tal punto que se concluyó en 2013 y en 2014 ya hubo que hacer nuevamente el trabajo.

 

Por otra parte, nunca se supo el costo de dicho trabajo, quien lo pagó y sobre todo, cuál era su plazo de ejecución, habida cuenta de que fue anunciado varias veces, inaugurado por pedacitos para finalmente, ser suspendido por el organismo de contralor provincial, el ICAA, por no estar autorizado y poner en riesgo las columnas del puente General Belgrano sobre la costa.

 

De la reunión de trabajo en 2012 donde se acordó “el trabajo”, participaron además de Tettamanti, el Director Nacional de Vías Navegables, Aníbal Díaz  y el jefe a cargo del Departamento Paraná Superior, Pablo Benítez, todos ahora cuestionados por la denuncia de la república del Paraguay.

 

AHORA LA HISTORIA DE LA DENUNCIA DEL PARAGUAY

El 29 de julio de 2014, Paraguay y la Argentina acordaron dragar la zona compartida del Río Paraná, aguas abajo de Yacyretá, que incluían la profundización y mantenimiento de pasos críticos para la navegación.

 

Según informa www.ambito.com y medios nacionales del paraguay, el convenio fue firmado por la Administración Nacional de Navegación y Puertos del Paraguay (ANNP) y el titular de la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN) Argentina, Aníbal Díaz y el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti, quienes comprometieron para las obras remolcadores, balizadores, personal técnico y la draga 403-C.

 

Se estableció que Paraguay pagaría todo lo necesario para la operación: combustible, lubricantes e insumos para el alistamiento de las embarcaciones. La Argentina estableció un cronograma de pagos y autorizó al jefe del Departamento Distrito Paraná Superior de la DNVN, Pablo Benítez, para los trámites.

 

La Draga 403-C fue comprometida por la Argentina para realizar exclusivamente la remoción de 247.000 metros cúbicos en los lugares relevados para lograr una profundidad de 10 pies y un ancho de solera de 100 metros.

 

Se solicitó al Paraguay un anticipo de US$ 75.000 al momento de firmar el convenio destinado a la reparación y alistamiento de las embarcaciones comprometidas, y un saldo de US$ 45.000, el 12 de enero de 2015, para completar el alistamiento.

 

A las 48 horas previas a la partida del convoy desde Corrientes, Paraguay debía pagar US$300.000 para la compra de combustible y lubricantes, “pudiéndose proveer hasta un total de US$200.000 en especie”.

 

A los 15 días de zarpada, el vecino país debía aportar US$80.000 destinados a “gastos de mantenimiento extraordinario” y otros US$80.450, para lo mismo, al mes de zarpada.

 

La Argentina cobraría, a través de la DNVN dependiente de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de Tettamanti, 580.450 dólares para dragarle a Paraguay 247.000 metros cúbicos.

 

Fueron los armadores y los puertos paraguayos los que se hicieron cargo de los gastos. En definitiva, el comercio exterior paraguayo debe hacer frente con obras como esta su condición mediterránea, de manera permanente: el río es su vía de comunicación con el mundo.

 

Así las cosas, Paraguay comenzó a enviar los fondos necesarios. El funcionario de la Dirección Nacional de Vías Navegables en Corrientes, Pablo Benítez, firmó los recibos que dan cuenta de los fondos girados por Paraguay: US$75.000 el 23 de diciembre de 2014 (reparación y alistamiento de embarcaciones); US$60.000 el 23 de marzo de 2015 (cancelación de saldo de primera etapa, provisión de combustible y lubricantes), y US$110.000 el 6 de mayo de 2015 (aprovisionamiento del convoy y las embarcaciones).

 

Paraguay le compró a la comercializadora de combustible Ingavías de Uruguay US$ 193.212 en concepto de gasoil, lubricantes y demás insumos, entre el 2 y el 11 de junio de 2015, para remitir a la Argentina.

 

Entre diciembre de 2014, fecha del primer desembolso, y junio de 2015, la Argentina le fue informando a Paraguay sobre el estado de las embarcaciones y las batimetrías, según memos a los que tuvo acceso TRADE.

 

Febrero. “La draga 403-C iniciará sus tareas en la primera semana de abril”, pero fue una expresión de deseo. Esta draga casualmente fue la que en 2012, hizo el refulado de la playa Arazati en la capital correntina, durante la intendencia de Camau Espínola.

 

Junio. La empresa All Petrollum entregó al Distrito Paraná Superior 179.000 litros de gasoil para ser aplicados al convenio de dragado del Río Alto Paraná. Dos días después se cargó el combustible en la draga 403- C y en su convoy. Benítez informó que la Prefectura Naval Argentina otorgó los permisos de zarpada. Y que sólo resta la remisión a Tettamanti del expediente correspondiente donde se daba cuenta que los aportes habían sido acreditados y se aguardaba la autorización.

 

Julio. Las embarcaciones siguen amarradas en Corrientes “prestas a zarpar”. Pero en ese mes de 2015 la subsecretaría de Tettamanti sale de la órbita del Ministerio de Interior y Transporte y pasa al Ministerio de Economía. Prefectura y Cancillería habían dado ya el visto bueno. Pero todos los expedientes debían ahora pasar a Economía. Para su “revisión”.

 

Septiembre. “Hasta la fecha, este departamento carece de autorización para el zarpado del convoy de dragado afectado al operativo del Río Alto Paraná”, dice Benítez.

 

Ahí fue cuando se interrumpieron todas las comunicaciones oficiales desde la Argentina.

El Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), la Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Caterppa) y la Cámara de Productores de Oleaginosas (Cappro), ya habían desembolsado los fondos necesarios según el convenio.

 

En agosto de 2015 le reclamaron al canciller paraguayo Eladio Loizaga una mediación con la Argentina para dirimir las demoras. En octubre seguían sin respuesta y volvieron a dirigirse a Loizaga, repitiendo el pedido de intervención.

 

La última noticia oficial data de julio de 2016, donde el sector privado paraguayo realiza una presentación completa del caso al ministro Didier Olmedo, con las notas previas, copias de los pagos efectuados, los memos recibidos y hasta los remitos de combustible.

 

La actual gestión a cargo de Jorge Metz y Gustavo Deleersnyder heredó este conflicto de proporciones diplomáticas. El embajador argentino en Paraguay, Eduardo Zuain, habría intentado comunicarse al respecto con Metz, sin éxito aparente.

 

Extraoficialmente, trascendió que tanto Metz como Deleersnyder encargaron sumarios internos.

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    Vamos Para Adelante
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    Siempre respeta las señales viales
    Diorama - Revista de Cultura