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Una investigación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE identificó en edificios construidos en los últimos diez años en las ciudades de Corrientes y Resistencia una excesiva dependencia de equipos externos para climatización. Remarcan que constructivamente en los últimos años el uso de materiales aislantes no tuvo el avance necesario, como tampoco lo tuvo el diseño técnico-constructivo de las envolventes de los edificios.

[FRASEDESTACADA1]

Se trata de una investigación de la Cátedra “Estructuras II”, Área de la Tecnología y la Producción, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE, espacio académico y de investigación que viene trabajando en la promoción del uso racional de la energía en edificaciones de la región nordeste.

 

 

En el marco de esa línea de estudio, el grupo de investigación decidió trabajar con edificios en altura por su proliferación con fines de viviendas en las ciudades de la región, y en particular se orientó el estudio hacia los edificios construidos en los últimos años para observar si existió algún cambio en los patrones de conductas constructivas hacia el uso de técnicas y materiales que contribuyen a una menor demanda energética.

 

 

Así, se realizó un relevamiento de doce edificios en altura de Resistencia y Corrientes, representativos de las tipologías constructivas más usadas en ambas ciudades, para analizar el diseño tecnológico de cada componente de las envolventes o “pieles” de los edificios como son las cubiertas, paredes externas y aberturas.

 

 

Para seleccionar tipologías representativas en relación con su situación de consumo energético para climatización, se realizó un balance térmico para cada edificio analizado, balance que proporciona el valor de la carga térmica, es decir la cantidad de energía (en watts) que se necesita entregar, equipo electromecánico de climatización mediante, para refrigerar o para calefaccionar y lograr temperaturas interiores que se ubiquen dentro de la franja de confort para el clima regional (ella oscila entre 18 a 28ºC de temperatura, con 55 a 70% de humedad relativa).

 

 

Se cotejó además la situación de los edificios respecto a lo establecido por las normas técnicas vigentes: norma IRAM 11659 de “Aislamiento térmico de edificios. Verificación de sus condiciones higrotérmicas. Ahorro de energía en refrigeración”, así como también la norma IRAM 11900 de “Etiqueta de eficiencia energética de calefacción para edificios”.

 

 

Dichas normas, no obstante, no son de aplicación obligatoria en edificios porque no están avaladas por leyes –ni provinciales ni nacionales-, ni por los Códigos de Edificación o Reglamentos de Construcciones de las ciudades de Corrientes y Resistencia.

 

 

Primeras conclusiones. “Con los resultados provisorios obtenidos en el estudio se refuerza el panorama actual de un uso intensivo de energía demandada por equipos de acondicionamiento de los ambientes para alcanzar los niveles necesarios mínimos interiores” explican los investigadores: arquitecta Herminia Alías, directora del proyecto, el arquitecto Guillermo Jacobo, co-director, y el arquitecto Ricardo Borges, becario de investigación.

 

 

 

Señalan que las tipologías de torres analizadas se encuentran en muy malas condiciones en relación con las condiciones de bienestar interior que brindan a sus usuarios, que adoptan así como imperativa la utilización indiscriminada de equipos electromecánicos de climatización, para lograr una condición interior que las pieles edilicias no les proveen.

 

Lo observado demuestra que constructivamente en los últimos años el uso de materiales aislantes no tuvo el avance necesario, salvo en algunos pocos casos puntuales.

 

Tampoco hubo avances respecto a la aplicación de estrategias de diseño que apunten a mejorar los edificios (orientaciones, sombreamiento, áreas vidriadas, disposición de funciones y locales, etc.), y los ayuden a reducir su demanda de energía para climatización.

 

Un problema común. Entre algunas observaciones de la investigación, se remarca que la mayoría de las torres actualmente construidas generan un consumo energético intensivo debido a un diseño técnico-constructivo y morfológico inadecuado en relación con el clima local, con falta o inadecuación de las protecciones solares y el desconocimiento de los comportamientos higrotérmicos y termofísicos de los materiales de sus envolventes constructivas.

 

Entre los edificios analizados, sólo una torre arroja condiciones más favorables, que si bien aún no son las óptimas, representan una notable optimización respecto de las demás edificios analizados.

 

En el relevamiento se analizó además el desempeño de los edificios de la muestra según lo que establecen las normas IRAM de la serie 11600, que son un conjunto de normas nacionales del Instituto Argentino de Normalización y Certificación que determinan procedimientos de verificación de determinadas condiciones de habitabilidad y aislamiento térmico que deben cumplir los edificios.

 

En este aspecto, se comprobó que algunos de los indicadores principales determinantes del comportamiento energético de los edificios (transmitancia térmica, riesgo de condensación en invierno, balance térmico para determinar consumos de refrigeración y de calefacción, etc.) “están fuera de los límites admisibles y superan con creces los valores tope permitidos según la citada normativa”.

 

Según los investigadores, dicha normativa no es de aplicación obligatoria, al no estar avalada por leyes ni códigos de edificación, por lo que urge la actualización de los Reglamentos de Construcción y Códigos de Edificación de las ciudades de Resistencia y Corrientes, y de la región en general, que viene registrando consumos eléctricos muy altos y sin precedentes en la última década.

 

En los edificios se realizaron además “balances térmicos” para cada construcción en altura, cálculos que determinan la cantidad de energía que hay que entregar a un edificio para refrigerarlo en verano o calefaccionarlo en invierno, que depende de una serie de variables y características de diseño, técnicas, constructivas y de ocupación del mismo.

 

Estos balances térmicos resultaron muy altos por las cargas por fuentes internas, es decir el calor que aportan las personas habitando o haciendo uso de equipamientos en un ambiente (cocción de alimentos, uso de electrodomésticos y motores, iluminación artificial, apertura de puertas y ventanas en determinados horarios, etc.), así como también las cargas por conducción de la temperatura a través de las envolventes o pieles de los edificios (calor que ingresa por paredes, techos y áreas vidriadas).

 

De las envolventes perimetrales o “pieles” de los edificios, son las paredes exteriores el elemento constructivo de mayor superficie expuesta en los edificios en torre (su superficie predomina ampliamente por sobre la superficie de techos y de áreas vidriadas) y por ello desempeñan un papel fundamental en el balance térmico de la edificación en altura.

 

En los primeros análisis de los muros externos de los edificios en altura seleccionados para el análisis en este trabajo, se verificó que presentan condiciones que distan, desde el punto de vista del acondicionamiento ambiental, de las mínimas aceptables para la función que en los edificios se lleva a cabo: vivienda.

 

Tema relevante. Los autores de la investigación comentan que el interés de abordar el tema del uso de la energía para acondicionamiento ambiental de edificios en altura locales radica en la posibilidad de profundizar los estudios regionales que se vienen llevando a cabo.

 

También se busca contribuir en la generación de pautas y propuestas técnicas que puedan ser transferidas a los organismos interesados en su aplicación práctica en la producción del hábitat sostenible, como organismos de fiscalización y contralor de lo que se construye, entidades técnicas, empresas constructoras y colegios profesionales, así como en aquéllos con competencias en la gestión de la demanda eléctrica regional como direcciones de energía, entes reguladores, entre otros.

 

Destacan además que el sector residencial es responsable del 40% del consumo eléctrico total regional, y dentro del sector residencial, el rubro “climatización” es el que encabeza la estructura del consumo, demandando hasta el 60% de la energía que consumen los edificios destinados a vivienda.

 

“De ahí lo prioritarias que resultan las medidas que apuntan a reducir tales demandas en climatización, en especial la refrigeración, pues en el clima muy cálido y húmedo de los principales centros urbanos del NEA la refrigeración constituye la situación más crítica desde el punto de vista del consumo de electricidad” explica la arquitecta Alías.

 

 

 

Agrega que la problemática de la habitabilidad en los edificios en altura se agrava cuando se verifican usos intensivos y masivos de ellos, como es el caso de los edificios en altura construidos en los últimos diez años en las ciudades de Resistencia y de Corrientes, con alta densidad de personas que lo habitan.

 

A modo de conclusión, los autores del estudio que se lleva a cabo en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE señalan que para revertir la situación observada “son necesarias intervenciones en los diseños tecnológico-constructivos de las envolventes de las edificaciones futuras, así como una actualización y ajuste de las reglamentaciones municipales y provinciales reguladoras de la construcción y la planificación urbana”.

 

 

 

 

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