Supermax Supermercados

Lo dijo Miguel Calvete, Presidente del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), quien señaló que los altos precios en los hipermercados, las falsas promociones y la tecnología aplicada al consumo profundizan modificaciones en las conductas de los compradores que podrían extender el conflicto a otras superficies. Además, aseguró que “esto es el inicio de un proceso logístico en el que las grandes cadenas buscarán ampliar las ventas a través de plataformas online y achicar su presencia en la calle”.

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Según trascendió, Carrefour Argentina presentó al Ministerio de Trabajo su plan para lograr “sustentabilidad”, argumentando que está atravesando "una situación económica compleja tras tres años de pérdidas”. Si bien no se trata de un hecho aislado para la superficie francesa, dado que sufre también conflictos internos en su país, en Argentina la situación se agrava aún más en un contexto de caída del consumo y cambio de hábitos. En nuestro país, entre otras propuestas, Carrefour pretende reconvertir 16 hipermercados deficitarios en supermercados mayoristas o hacer un mix de ambos.

 

Además, trascendió en los últimos días que la multinacional habría sellado un acuerdo con una de las más importantes plataformas de comercio electrónico (Amazon) para consolidar un cambio de paradigma en las ventas del supermercadismo a nivel mundial y reducir su presencia tan sólo a un puñado de sucursales.

 

Según Calvete, "la decisión no es casual, sino que se corresponde con la pronunciada modificación en las conductas de consumo a nivel mundial que se viene dando durante los últimos cuatro años

 

En ese sentido, a nivel nacional, afirmó que el 90 % de los argentinos modificó sus hábitos de consumo, arrojando los cambios porcentuales más elevados de los últimos dieciséis años. Los datos surgen de un relevamiento realizado por el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), donde se detalla que la baja en el consumo de más del 30 % se ve acompañada por una importante modificación en el comportamiento de los argentinos, que han comenzado a mostrar una conducta de sustitución de productos y de lugares de compras.

 

El trabajo se realizó  desde el 1 de enero hasta el 28 de marzo pasado inclusive, sobre un total de 1022 casos. Se evaluaron los volúmenes de venta de 253 productos de la canasta básica (incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza). Se abarcó un total de 655 comercios, entre los que se destacan los autoservicios de proximidad, las ferias barriales, los grandes supermercados y las principales superficies mayoristas (Yaguar, Makro, Vital, Maxiconsumo y Diarco) en el ámbito geográfico de la Ciudad de Bs As, Gran Bs As (primer y segundo cordón), Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Salta, Mendoza, San Juan y Neuquén. También se trabajó sobre estadísticas de las cámaras de comercio electrónico.

 

En primer término, el sondeo arrojó una suba en los volúmenes de ventas de los feriantes de barrio, que va entre el 15,7 y el 20,4 %, dependiendo del tipo de producto comercializado y de la ubicación geográfica de cada puesto. Estos puntos de venta aparecen para la gente consultada “como una herramienta que permite acortar la cadena de intermediación y frenar la inflación”.

 

En segundo lugar, el relevamiento señala que en los últimos 48 meses trepó un 30 % la venta mayorista a compradores particulares en los canales mayoristas para la adquisición de productos  de consumo masivo. En ese sentido, confirmó que “la penetración de los consumidores finales en los puntos de venta mayoristas trepó al 29,5% del total de las ventas de esas superficies, cifra que casi iguala el porcentaje de todas las operaciones minoristas que ostenta el canal de hipermercados, que obtuvo durante el mismo período el 32,5% de las ventas”.

 

Al respecto, el estudio de INDECOM determinó que “la diferencia en la cantidad de hogares compradores en cadenas de supermercados en comparación con las superficies mayoristas se achicó considerablemente, pasando de 12 puntos a favor de la superficie minorista, a los actuales 3 puntos de diferencia”.

 

Según Calvete, “ese cambio en la conducta de los consumidores obedece a la notable contracción que sufren las cadenas de supermercados desde hace más de 3 años, como consecuencia de sus elevados precios y de sus no tan reales promociones”. “Como contrapunto, las superficies mayoristas ofrecen precios más bajos y una mayor oferta de productos de segundas y terceras marcas”, añadió.

 

En ese sentido, agregó que “los cambios más significativos se observan en los sectores más vulnerables del conurbano bonaerense y el interior del país, en donde 9,2 de cada 10 encuestados manifestó haber cambiado sus costumbres, "dado que obtienen un importante ahorro con esta modalidad de compra”. En el caso del segmento de clase alta, en Capital Federal hay 6,4 promedio de cada 10 y en el caso de la clase media alta y baja de la población urbana se reconocen cambios en 7,1 de cada 10 casos.

 

En cuanto a las compras específicas, el informe refleja claramente que “hay mucha gente que está optando por marcas sustitutas en distintas categorías de productos como limpieza, derivados de harinas y gaseosas”. Desde los estadístico, 6 de cada diez reconocen que modificaron sus hábitos en en todos los productos y el resto afirmó que lo hizo sólo en algunos.

 

En cuanto al contenido de las compras de consumidores finales en el canal mayorista, INDECOM estudió cuáles son las categorías de mayor demanda en ese medio, y el resultado ubicó en primer lugar al aceite, con el 34% de la demanda, seguido por las galletitas dulces, en un 19%, el arroz, con el 16%, azúcar ,con el 14%, las gaseosas, con un 12% y los fideos secos, con el 5% de las ventas. A su vez, el informe destacó que en otros rubros como puré y salsas de tomate, conservas y pastas frescas, las ventas mayoristas crecieron entre el 4 y el 13,4 porciento en los canales mayoristas, mientras decrecieron en porcentajes similares en los grandes supermercados”.

 

Por su parte, en el caso de la carne, el 72,5 % de la gente reconoce que “ya no compra igual que antes”. En ese rubro, las mermas en las ventas fueron de entre el 16 y el 23 % en CABA, de entre el 15 y el 19,2 % en GBA y del 17 al 21,4 en el interior del país.

 

El informe destaca que si se analizan los cortes cárnicos de manera individual, se observa un claro cambio en los hábitos de consumo, demostrando, por ejemplo, que los compradores reemplazaron el Peceto por Falda, la Milanesa de Peceto o Bola de lomo por Cuadrada. También se observó una mayor venta de Churrasco de Paleta, en detrimento de Bifes con Hueso, y que se duplicó el consumo de Carne Picada.

 

El estudio también señala que se observa una notoria baja en el consumo de bebidas gaseosas que se ubica en un descenso del 27,8% promedio, emparentado con un aumento del mismo porcentual en el consumo de los jugos en polvo diluibles.

 

En tanto, los panificados tipo Facturas fueron los productos que más bajaron en sus ventas, registrando una caída del 36,4 %. Sin embargo, el resto de los productos farináceos (derivados de la harina) mantuvieron sus ventas y “el único rubro en el que hubo un incremento en el consumo es en el de “fideos secos”, tanto en primeras como en segundas marcas, en donde se observó una suba de entre el 11% y el 16 %, según el tipo de punto de venta”.

 

Tomando el sondeo, Miguel Calvete explicó que “si se establece  una comparativa de cambios de hábitos, la situación actual sólo es superada por los cambios reflejados durante el primer semestre de 2002, donde la variable se ubicó en un promedio de 9,3 de cada 10 casos”. En tanto, recordó que “los cambios de conductas actuales superan en más de cuatro puntos los de la crisis del año 2009, cuando la variable llegó a un promedio de 5,1 sobre cada 10 encuestados”.

 

Además, dijo que "con los mayoristas se está dando un fenómeno similar al de los autoservicios de proximidad” porque explicó que “ahora las compras de productos no perecederos se hacen por reposición y no por stock” y que “eso se debe, en primer término, a que la gente esta tendiendo a comprar sólo para reponer lo que le falta en la alacena, y, en segundo lugar, por otros factores como lo son la falta de tiempo, la comodidad por cercanía, los precios más bajos y la mayor oferta de productos de segundas y terceras marcas”.

 

También  destacó que “la proyección indica que cada vez más personas se irán volcando hacia esos reductos comerciales”, algo que consideró “congruente con una tendencia que se esta consolidando a nivel mundial, dado que, por ejemplo, las ferias barriales ya constituyen un aceitado mecanismo de comercialización de todo tipo de productos en países como Italia, Francia y España, entre otros”.

 

Por último, el trabajo también detalla que hubo un crecimiento muy importante de las ventas a través de las plataformas online: "según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el año pasado se realizaron operaciones de e-commerce por 156.300 millones de pesos, un 52% más con respecto a 2016, año en el que el comercio electrónico ya había crecido un 51% con respecto a 2015”.

 

Para Calvete, “todo esto demuestra que el caso Carrefour nada, o muy poco, tiene que ver con una crisis derivada de las políticas económicas de nuestro país, sino que parece esconder una trama empresaria mucho más compleja que incluye acuerdos internacionales que se adelantan a las conductas de compra que se vienen en el futuro en todo el planeta de consumo”.

 

Por todo esto, finalmente, el especialista señaló que “es de esperar que todas las superficies se verán obligadas también a readaptar sus puntos y métodos de ventas” y agregó que “el caso Carrefour será el primer indicio de una conducta empresaria que se hará, seguramente,  viral hacia el resto de las grandes cadenas".

 

 

 

 

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