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Una investigación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE avanza en la elaboración de un mapa de conflictos en torno al recurso “agua” en la región Nordeste. Según los resultados observados hasta el momento en Chaco y Formosa, los conflictos se concentran en áreas rurales, en población vulnerable y en la mayoría de los casos no logra resolverse.

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Los problemas relacionados con la gestión y el aprovechamiento de los recursos hídricos constituyen una cuestión de interés creciente a nivel mundial.

 

Los conflictos en torno al recurso “agua” afectan en especial a los grupos de población pobre que sufren falta de agua potable, saqueo de sus hábitats, sequías e inundaciones, enfermedades de origen hídrico, entre otras causas; lo que contribuye a la producción de desigualdad e injusticia.

 

Argentina y la región Nordeste no escapan a las situaciones conflictivas que se generan en la gestión del recurso agua, y en esa línea un proyecto de investigación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo -FAU- UNNE aborda la identificación de los conflictos que generan desigualdades hídricas en las provincias que integran el NEA (Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones).

 

El proyecto, denominado “Desigualdades hídricas: territorios en conflicto en las provincias del NEA a partir del año 2000”, tiene por objetivo identificar los territorios en conflicto en torno al agua en la región del NEA argentino desde el año 2000, discriminados por colectivo, localización, tipo y características, familias afectadas, superficie en conflicto, tipificación de reclamos, actores, estadio del conflicto, acciones de resistencia, logros, etc.

 

Esa información es el insumo para confeccionar una cartografía del conflicto territorial en torno al agua a escalas regional, provincial y local.

 

“La conformación de una cartografía que sirva como base de datos se orienta a poder realizar la relectura de los datos relevados a fin de determinar las características de estos procesos y establecer regularidades, en sus diferentes lógicas” explicó el arquitecto Ricardo D. Lombardo, responsable de la investigación en la que además participan la arquitecta Ana María Attías y la Lic. Raquel Carmona.

 

Como punto de partida del proyecto, se tomaron en cuenta las áreas rurales donde se producen los conflictos en torno al agua en dos de las provincias del NEA, Formosa y Chaco, donde la población en desventaja social resiste a la presión y expulsión, y los espacios de conflictos desarrollados en áreas periurbanas y urbanas donde reside población en condiciones de vulnerabilidad.

 

La identificación de casos de conflictos hídricos en la provincia de Misiones y de Corrientes se prevé realizar en una próxima etapa del proyecto de investigación.

 

La información relevada y sistematizada en las provincias de Chaco y Formosa fue la siguiente: fecha de inicio del conflicto; fecha de finalización del conflicto, si la hubiere; estado de resolución del conflicto (sin resolución, resuelto parcialmente o resuelto); tipo de causa de los conflictos; descripción del conflicto; localización y determinación del sitio donde se producen los conflictos.

 

Además se registró la caracterización de la afectación: población afectada; número de personas impactadas; localización del área donde se produce el conflicto (urbano, periurbana y/o rural); cantidad de hectáreas involucradas; actores involucrados (principales y secundarios); actores e individuos denunciantes involucrados; medios utilizados para denunciar; tipos de acciones desarrolladas (jurídicas, políticas, administrativas y/o de resistencia); logros alcanzados; dificultades encontradas; observaciones; fecha de registro y responsable y fuentes consultadas.

 

Avances. “Desde el año 2010 a la actualidad el número de casos de conflictos hídricos estaría en aumento, en los últimos años” resaltó el arquitecto Lombardo, respecto al avance del proyecto.

 

Entre las conclusiones preliminares del estudio en las provincias de Chaco y Formosa, de las causas que dieron origen a los conflictos, principalmente se identificaron casos que responden a falta de agua potable, inundación y la alteración del ecosistema.

 

En ambas provincias, el mayor número de casos de los conflictos hídricos se desarrollan en el área rural.

 

La gran mayoría de los conflictos se encuentra sin resolución en la actualidad, llevando varios años de desarrollo cada uno de estos procesos. Son muy pocos los casos en los que se ha alcanzado una resolución.

 

La provincia de Formosa tiene mayor número de casos de conflictos en aguas transfronterizas, probablemente  por su localización limítrofe con Paraguay y Bolivia, donde gran parte de las zonas de frontera tienen como línea divisoria cursos de agua, sobre los que históricamente se vienen desencadenando procesos de conflicto y litigio, especialmente a escala local.

 

En el Chaco se identifican más casos de conflictos que tienen como protagonistas a pobladores originarios afectados por las desigualdades en torno al acceso y disponibilidad del agua.

 

Como ambas provincias tienen un porcentaje importante de población originaria, que viven en condiciones de extrema pobreza y sufren problemáticas similares en torno al agua, el arquitecto Lombardo señaló que “la invisibilización de los reclamos y conflictos de la población indígena en la provincia de Formosa ameritaría un estudio particular”.

 

Perspectivas. “En esta primera etapa se identificaron los conflictos, se analizaron los casos más relevantes y se mapearon. A través del estudio de casos se tipificaron los conflictos, se confeccionó la cartografía correspondiente y se avanzó en la identificación de las lógicas y regularidades de estos procesos que aumentan la desigualdad en poblaciones en desventaja social en ambas provincias” reiteró el investigador sobre lo avanzado en el proyecto.

 

Explicó que es necesaria la detección de problemas y conflictos vinculados con el riesgo, la vulnerabilidad hídrica, la desigualdad y sus efectos e impactos ambientales y sociales negativos, en las poblaciones que habitan en esos territorios, a través de la coacción y violencia operantes en los procesos asociados con el agua.

 

En esta sistematización propuesta son considerados casos de estudio aquellos en los que intervienen, mediante una estrategia común, personas, familias u organizaciones con vulnerabilidades hídricas “en procesos disimétricos de disputa con otros sectores de la sociedad, por el acceso, uso y/o control de determinado territorio”.

 

“La región que se identifica como NEA comprende las provincias de Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa, y conforma un territorio heterogéneo en muchos sentidos. Las diferencias físicas, políticas, socioeconómicas y culturales hacen que el mapa de los problemas sea complejo” concluyó.

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