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Los jóvenes pilotos Pablo Nicolás Merino y Herbert Sosa Queral están cerca de terminar lo que será el primer simulador de vuelo construido en Corrientes, un inédito emprendimiento, ya que sólo dos empresas se dedican a ello en el país. El difícil acceso a estos dispositivos de práctica los impulsó a crear uno propio, con ayuda de herramientas tecnológicas y la experiencia que acumularon en la profesión que los apasiona.

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“Empezó como un hobby y terminó siendo algo muy serio para competir a nivel sudamericano”, afirma Merino (29), que junto a su compañero Sosa Queral (25) son pilotos comerciales y advirtieron la necesidad de contar con este valioso instrumento para la formación profesional de la carrera que eligieron por vocación.

 

La Agencia Nacional de Aviación Comercial (ANAC), para habilitar a un piloto, además de cierta cantidad de horas de vuelo real, también exige práctica suficiente en simuladores para recrear determinadas situaciones. En el aeropuerto “Piragine Niveyro” de Corrientes hay tres de estos dispositivos homologados por el organismo y estos jóvenes correntinos buscarán habilitar también el que están a punto de finalizar.

 

Merino y Sosa Queral son pioneros por este emprendimiento, puesto que en Argentina sólo las empresas “Atom” de Buenos Aires y “Arsim” de San Luis son las únicas que fabrican simuladores de vuelo.

 

“Estamos haciendo los trámites para que nos homologuen el simulador”, afirmó ansioso Merino que se reconoció como un “fanático de la computación y la tecnología”. Relató que empezó a mediados de 2018 en el garaje de su casa, comprando componentes armados que conectaba a su computadora para usarla como simulador, hasta que creyó que podía construir un dispositivo que reproduzca todo el entorno de una cabina de avión y le propuso a su compañero embarcarse en la osadía de ser los primeros correntinos en construir este instrumento de práctica profesional.

 

Así fue que Sosa Queral le redobló la apuesta a Merino, proponiéndole “comenzar de cero”, fabricando componentes con una impresora 3D e investigando nociones de electrónica para fabricar todas las piezas. Cuando se dieron cuenta lo que estaban logrando y convencidos de concluir con éxito, buscaron apoyo para encuadrar empresarialmente la iniciativa y así encontraron asesoramiento del Club de Emprendedores que funciona en San Martín 1625 de la ciudad de Corrientes.

 

“Ya decidimos largarnos como empresa y competir en el mercado”, se envalentonó Merino y aseguró que “como usuario de los simuladores de otras empresas, notamos fallas y queremos lograr un producto competitivo, mejorando lo que ya existe”.  Y ya bautizaron a su empresa: “Alfa Simuladores”.

 

Una hora práctica en simulador de vuelo cuesta aproximadamente $ 600 y estos jóvenes emprendedores ya invirtieron de sus propios recursos más de $ 100.000, calculando que con unos 15 mil pesos más, podrán concluir su proyecto.

 

 Cuando comenzaron a construir el simulador, consultaron a la ANAC las posibilidades de ser homologado y les proporcionaron los parámetros que debían seguir para ello, con el compromiso de que, al concluirlo, el organismo lo revisará y de cumplir con todas las condiciones, el aparato tendrá la habilitación respectiva.

 

Merino indicó que, al completar el proyecto, un simulador de Cessna 206 con tecnología Garmin 1000, no sólo lo presentarán en sociedad, sino que también lo llevarán a los festivales aéreos que habitualmente se realizan, tanto en el aeródromo “Cañada Quiroz” en la capital correntina, como en el Chaco, sino también una a exposición tecnológica a la cual ya los convocaron para este año.

 

“Nuestra idea es que sea portable, una característica que no tienen los dispositivos que existen en la actualidad y eso es algo que vamos a innovar en la materia”, señaló el joven emprendedor y pionero.

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