Desde una pequeña localidad del conurbano bonaerense, desembarcarán ocho bailarines de una escuela que hace un año, prepara una obra especial para esta edición de la Fiesta Nacional del Chamamé. “Descubrí esto, y no paramos hasta poder llegar acá”, dice su director, quien además dice estar “enamorado” de los zapateos del género, de su danza y de su gran evento.

 

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Maquinista Savio es una pequeña localidad del Departamento de Escobar, en la provincia de Buenos Aires. Tiene la particularidad de ser uno de esos pueblitos bonaerenses que concentró en gran medida el éxodo de una generación de litoraleños.

 

No por casualidad, en ese pueblo, todos los domingos hay bailantas chamameceras, se sueltan sapucay, se baila, se zapatea. Los primeros habitantes de Maquinista Savio, fueron migrantes del litoral: chaqueños, formoseños y correntinos.

 

El coreógrafo, director del ballet, Joaquín Tolosa (quien liderará la comitiva que presentará una obra exclusiva para la Fiesta Nacional del Chamamé), dice que “se enamoró” de esta danza, que el ambiente competitivo del baile folklórico nacional “debe abrirse más, no limitarse a los festivales folclóricos competitivos más importantes del país”, por lo que invita a “descubrir las ricas e increíbles variedades de zapateo que tiene el Chamamé”. La obra que presentarán, se llama “Y las guaynas no llegaron”.

 

Es una búsqueda de poder desarrollar entre ocho bailarines profesionales, una presentación sin mujeres, algo poco concebido en el chamamé. Ya desde esa concepción, transgrede, intenta algo nuevo, vanguardia. “Está inspirada en una bailanta chamamecera, en la cual las mujeres no llegan, los músicos dicen debemos resolver esto, y los bailarines se prenden a sacar adelante la noche”, explicó Joaquín.

 

“Empecé a tomar clases de chamamé, me enamoré de esa danza, me voló la cabeza. Tiene una variedad de zapateos increíbles, y sentí que debíamos hacer algo con la historia de nuestro pueblo y el género, que está muy presente en nuestra sociedad saviense”, comentó Tolosa, quien además explicó que por esa razón, “se nos ocurrió volcar esos zapateos, a un malambo”.

 

“Fui de turista, sin querer pasé por la Fiesta y me enamoré, y se convirtió en un sueño llegar ahí, es temático y me preguntaba como entro acá, fue todo pensado para llegar a la Fiesta del Chamamé, tiene un año de trabajo la obra que vamos a presentar el lunes y el martes”, agregó Joaquín, un bailarín folklórico que conoce el ambiente, lo cree “competitivo” y aspira a que su rubro “descubra la Fiesta”.

 

El desafió, de ahora en más: “Sería maravilloso seguir yendo muchos años más”. La música en Maquinista Savio, es chamamé: “Así crecimos, así nos criamos sintiendo este ritmo a flor de piel, vaya un humilde homenaje a nuestro pueblo saviense y nuestro hermoso Litoral argentino, a la hermosa Corrientes”, dijo.

 

“El arte se trata de compartir, desde el lado de bailarines estamos con visiones cerradas, no miramos a otras maravillas como la Fiesta del Chamamé”, resumió Tolosa, quien desembarcará con otros siete bailarines este lunes y martes, a exhibir “Y las guaynas no llegaron”. Otro lujo que se da la Fiesta, que ofrece la apertura y la competitividad de la danza a nivel país, y se posiciona a la par de la historia de escenarios míticos argentinos.

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