Desde la Facultad de Ingeniería de la UNNE se brindó un informe de las entregas de mascarillas protectoras realizadas en el marco de la campaña solidaria SUMA+E, que ya lleva entregadas 1.000 unidades a diferentes nosocomios y organismos públicos y privados, que están vinculados con la tarea diaria de la atención a la pandemia del COVIC-19. La iniciativa nació para Resistencia y se extendió a localidades del interior del Chaco y también se sumaron desde Corrientes, donde participaron de la iniciativa autoconvocados de la UNNE a través de  las Facultad de Medicina, Ciencias Exactas y Odontología.

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La tarea del SUMA+E comenzó el 21 de marzo, cuando la Facultad de Ingeniería de la UNNE convocaba a personas del medio que posean impresoras 3D para conformar un grupo de “Autoconvocados”, el cual inicialmente se conformó por alumnos y docentes de esa casa de estudios, cuestión que fue ampliándose con la participación de gente interesada en la iniciativa.

 

El grupo solidario de trabajo, según la información de la Facultad, quedó integrado por 29 personas y con un total de 22 impresoras; y la producción media diaria de viseras impresas en 3D fue de 80 unidades con un trabajo coordinado durante 14 días seguidos. Se lograron producir casi 1000 mascaras las cuales fueron entregadas en carácter de donación a cada lugar del cual se recibió una solicitud.

 

Algunas de las instituciones que recibieron las donaciones de mascarillas protectoras del SUMA+E son: Hospital Pediátrico “Avelino Castelán” de Resistencia, Sanatorio Palacio, Clinica Klinic, Farmacity, Sanatorio Sarmiento, Salud Pública –CAPS Villa Elba,  Hospital “Julio C. Perrando”, Laboratorio Central, Hospital de Pampa del Indio, Centros de Salud, Servicio Penitenciario Provincial, Sanatorio Güemes, Centro de Salud Mental “La Lomita”, Hospital de Puerto Tirol, Hospital “Salvador Mazza” Villa Ángela, Hospital “Carlos Harvey”, La Adolfina, Instituto de Medicina Regional de la UNNE, Unidad de Coordinación de Seguridad Hospitalaria, entre otras.

 

Una vez que comenzaron las impresiones los integrantes del grupo comenzaron a canalizar los pedidos de los hospitales públicos de la zona, centros de salud, sanatorios, en principio. Se priorizaron los pedidos más urgentes.

 

Las actividades se coordinaban a distancia, por medio de grupo de WhatsApp, y mediante una planilla electrónica, de acceso online, cada interesado en participar del “grupo solidario” debía cargar sus datos personales (nombre y apellido, dirección, localidad, cantidad de impresoras 3D, filamento en stock para comenzar a trabajar; luego en esa misma planilla cada integrante carga las piezas o impresiones que vaya generando a efectos de llevar un seguimiento de la producción al instante.

 

Detalles técnicos de las máscaras

 

Los especialista de la Facultad precisaron que el modelo de máscara se analizó y consensuó junto con  la Universidad de San Luis, días antes de conformar el grupo, optándose por un modelo que tenga buena estabilidad mecánica, tarde poco tiempo en fabricarse y consuma pocos insumos.

 

Los datos permitieron establecer que el tiempo que se tardaría en fabricar 1 impresión para el ensamblaje de 1 mascara facial, por lo tanto, se pudo estimar la cantidad de insumo (filamento) a utilizar, la capacidad de producción diaria por impresora 3D y la cantidad de máscaras posibles de obtener de 1 kg de filamento.

 

Esa información estuvo al alcance de los integrantes del grupo, quienes podían ver cada día de trabajo la meta a alcanzar, lo cual permitió una labor coordinada entre los pedidos que iban ingresando y la producción de impresiones 3D, el retiro de cada domicilio, el ensamble de las máscaras faciales, la preparación de los pedidos y la entrega de los mismos.

 

En ese sentido, las autoridades de la Facultad destacan un aporte importante recibido por parte de la Policía del Chaco quien contribuyó de manera desinteresada en la recolección de las impresiones generadas (buscándolas en los domicilios de cada integrante del grupo) y reparto de los pedidos.

 

Los números estimados y luego corroborados con la producción real fueron:

 

- Peso de cada visera: 22,5 Gramos

 

- Tiempo en impresión de cada visera (aproximado): 1 hora, 30 minutos

 

- Cantidad de viseras por Kg de filamento (aproximadamente): 40 unidades

 

- Cantidad de viseras impresas por cada impresora en un día (valor medio): 6 a 15 viseras (depende de la impresora)

 

Los insumos (láminas de acetato, elásticos y filamento para las impresoras) fueron provistos por la Facultad de Ingeniería de fondos propios en un principio y con ayuda de donaciones realizadas a la  Asociación de Apoyo a la Facultad de Ingeniería, AFIN.

 

El equipo solidario de Ingeniería

 

Los autoconvocados solidarios que participaron de la propuesta de Ingeniería, SUMA+E de impresión 3D de máscaras protectoras son: Ana María Guinea, Marcela Bernardi, Cecilia Gomila, Sebastián Winter, Cristian Romano, Sebastián Palacios, Gianfranco Pinatti, Julián Valdés, Pablo A. Ahumada, Lucas E. Escalante, Ynty Zamora, Mariano Paiz, Agustín Milessi, Víctor Balangero, Mauricio Domínguez, Juan Veppo, Leonardo Bono, Michan Emmanuel, José A. Luthard, José Basterra, Gerardo Bravo, Juan J. Corace, Gustavo Veroli.

 

También Medicina, Exactas y Odontología en Corrientes

 

Poco días después de iniciada la cruzada "SUMA+E" en la Facultad de Ingeniería con un grupo de autoconvocados de Resistencia, también se conformó un grupo similar de Autoconvocados UNNE en la ciudad de Corrientes, bajo la misma consigna (producción de máscaras faciales), que fue llevado adelante por la Facultad de Medicina de la UNNE, incorporándose posteriormente, las Facultades de Ciencias Exactas y Odontología.

 

Así, durante la semana que termina, se entregaron también diez máscaras al personal del Comedor Deodoro Roca que retomó sus actividades con servicio de viandas para los estudiantes y veinte mascarillas al Dispensario Dermatológico de la ciudad de Corrientes.

 

El equipo de FaCENA que participa en “Sumate” es coordinado por el Secretario de Extensión, ingeniero Jeremías García Cabrera, y cuenta con nueve impresoras 3D, algunas de ellas instaladas en la Facultad y otras en domicilios particulares de estudiantes y egresados que se sumaron a la convocatoria. También colaboran en el equipo, docentes y no docentes de la Facultad que se sumaron voluntariamente a la iniciativa.

 

En este sentido, el ingeniero García Cabrera, que trabaja a su vez como nexo con las unidades académicas involucradas en el Programa, comentó que “a diario se gestionan recursos para los centros de impresión y se coordinan las entregas”. Y agregó que “se están preparando más máscaras para entregar a diversos centros de salud durante la semana siguiente”.

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