Desde la cúpula del partido, la exministra de Seguridad trabaja para captar el voto joven y promueve la "batalla cultural" contra el kirchnerismo.

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"La discusión por las ideas es trascendente y no podemos permitir que los de afuera nos definan", afirma Patricia Bullrich, con el estilo tajante y decidido que ya es su marca registrada. En acciones mucho menos visibles que sus diarias embestidas contra el Gobierno en torno a las consecuencias económicas y políticas del coronavirus, la exministra de Seguridad prepara a Pro, el partido que comanda desde principios de año, para la "batalla cultural" contra el kirchnerismo, con vistas a las elecciones legislativas del año próximo.

 

Intelectuales, universitarios, nuevos líderes y hasta una pata sindical son algunas de las premisas de Bullrich para la etapa que se abrió cuando Mauricio Macri le cedió el control del partido que fundó a principios de siglo. La acompañan en la tarea varios miembros del "ala dura" de la fuerza, si bien el ministro de Ambiente porteño, Eduardo Macchiavelli, forma parte de la conducción y es, de alguna forma, "los ojos y oídos" de Horacio Rodríguez Larreta en la estructura partidaria.

 

En el partido niegan que se esté trabajando en una "nueva plataforma", pero reconocen que el "trabajo de construcción de identidad" es el eje y el objetivo central. Días atrás, casi mil afiliados contestaron, a través de la aplicación Zoom, a una pregunta simple: ¿qué es Pro? "República, libertad, iniciativa privada, apertura al mundo, son valores que nos representan. Hay que animarse a salir del clóset ideológico y defenderlos", responde Bullrich a LA NACION.

 

Para ello, el exministro de Cultura Pablo Avelluto y el extitular del proyecto Argentina 2030 Iván Petrella preparan el lanzamiento de una agrupación de intelectuales y politólogos que sienten posición sobre temas de interés. Los dos respondieron, desde siempre, a Marcos Peña, hoy alejado de las cuestiones partidarias, pero "en contacto" con Macri y la cúpula de Pro. Otros dos dirigentes cercanos a Peña también tienen responsabilidades: el exfuncionario y periodista Hernán Iglesias Illa y Fulvio Pompeo, exsecretario de Asuntos Estratégicos y hoy secretario de Relaciones Internacionales de Pro.

 

Bullrich apunta, además, a las 53 universidades nacionales, en las que el macrismo -a diferencia de sus aliados radicales- nunca pudo hacer pie. La estrategia para llegar al "voto joven" (fue solo el 24% de quienes votaron a Macri en octubre) es coordinada por el exministro de Educación Alejandro Finocchiaro y ejecutada por Martín César, presidente de la Juventud Pro y funcionario porteño.

 

En el trabajo simultáneo de tender puentes con el sindicalismo y a la vez representar a trabajadores no sindicalizados está el exembajador en México Ezequiel Sabor, promotor de la flamante Organización de Trabajadores Pro. Y de la conducción de la escuela de gobierno se encarga Eduardo Amadeo, exdiputado nacional y aliado de Bullrich. Secunda a Amadeo el rabino y exministro de Ambiente Sergio Bergman, a cargo de la "escuela de valores y ciudadanía". Federico Pinedo (coordina los planes pospandemia) y Gerardo Milman también trabajan con el mismo objetivo partidario.

 

En la arquitectura de esta construcción opositora Bullrich encontró un aliado hasta hace poco impensado: el titular del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo. Ambos coinciden en que las fotos de Rodríguez Larreta con el presidente Alberto Fernández, aunque sea para anuncios vinculados al coronavirus, "confunden al electorado" y "desdibujan" a la oposición. En la intimidad, el exgobernador mendocino rescata a los mandatarios radicales (Gustavo Valdés, Gerardo Morales y Rodolfo Suárez) que "marcan diferencias" con la Casa Rosada, y afirma que el jefe de gobierno porteño está "atado" a la suerte de la Casa Rosada.

 

Aliados en la "lucha táctica" contra los dialoguistas de sus respectivos partidos, aunque siempre con "vocación de unidad", Bullrich y Cornejo miran con atención al sector que encabezan Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, alineados con Rodríguez Larreta y refractarios a las políticas confrontativas de la exministra. "Monzó cree que Alberto Fernández va a terminar buscándonos como aliados y Cornejo le dice que los Reyes Magos son los padres", ironizaron cerca del exgobernador de Mendoza.

 

Con la bendición a distancia de Macri -hablan cada dos o tres días-, Bullrich buscará tener candidatos "potables" en todos los distritos, de cara a la hoy lejana contienda electoral.

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