El doctor en Psicología, especialista e investigador del CONICET sobre los efectos de la pobreza en el desarrollo cognitivo y emocional, especialmente en las infancias, dialogó con la Radio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y mencionó la importancia de las acciones y políticas públicas, especialmente durante este contexto de aislamiento por el Covid 19. Destacó también el compromiso social y la conciencia de intervenir incluso más allá de los mil días. Propuso trabajar no solo desde la ciencia, sino con una mirada multidisciplinar donde se priorice el aporte de quienes sufren la pobreza y se de voz a los niños y niñas.

 

[FRASEDESTACADA1]

Para poder explicar la relación entre la pobreza y el cerebro, este especialista en Psicología y neurociencia cognitiva del desarrollo, aclaró primero que “la pobreza es un concepto complejo” y no se trata solamente de no alcanzar cierto nivel de ingreso o no pertenecer a un hogar NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas). “En general tiene que ver también con la pérdida de derechos y competencias durante el ciclo vital. Lo que implica que no es solamente un problema de tener acceso o no a lo material, lo cuál es muy importante, sino también a la calidad, del acceso a aspectos más afectivos, simbólicos, educativos y lo que puede ofrecer una comunidad, para cuidar a una persona desde antes de su nacimiento y por lo menos durante las tres primeras décadas de vida”, dijo durante la entrevista por Radio UNNE 99,7.

 

 

En ese contexto, “lo que sucede es que cuando hay carencias de los dos tipos, desde el primer año de vida en adelante, durante todo el ciclo vital, los que estudiamos las asociaciones entre pobreza y sistema nervioso encontramos variaciones en distintos aspectos del sistema nervioso central, tanto a nivel estructural, es decir de su anatomía, como de su funcionamiento”, explicó Lipina.

 

 

En cuanto a lo anatómico, puede observarse por ejemplo “que el volumen o las superficies de ciertas áreas de la corteza cerebral está modificado”. Y a nivel funcionamiento, “cuando analizamos a través de técnicas que nos permiten ver como se activa el cerebro o ciertas redes cerebrales o neurales, cuando se resuelve una tarea cognitiva o de contenido emocional, también vemos patrones de activación que son diferentes a cuando uno analiza personas que no tienen ese tipo de privaciones”, describió.

 

Entonces, para quienes estudian la relación pobreza-sistema cerebral está claro que “vivir en una situación de privación desde una edad muy temprana, se asocia con cambios en la estuctura y funcionamiento cerebral”. Sin embargo, “eso no significa que esos cambios sean permanentes”, aclaró Lipina y lo relacionó con “la naturaleza plástica de posibilidad de modificar el cerebro, que se va perdiendo con la vida, pero que es muy importante durante las dos o tres primeras décadas”.

 

“Lo importante de entender es: sí, la pobreza se asocia con cambios en la estructura y el funcionamiento cerebral, y obviamente eso es muy malo, pero cuando intervenimos hay posibilidades también de modificar ese funcionamiento que no estaba acorde a lo esperado”, resumió el Director de la Unidad de Neurobiología Aplicada (UNA, CEMIC-CONICET)

 

“La idea no es de un déficit, si hay intervención. Si intervenimos, tenemos chances de modificar”, reforzó este investigador de reconocida trayectoria en la disciplina Psicología y Cs. de la Educación.

 

POBREZA Y ALIMENTACIÓN EN PANDEMIA

Como se viene advirtiendo y manifestando de un tiempo a esta parte, la pandemia mundial por Coronavirus acentuó, magnificó y visibilizó problemáticas sociales existentes. La pobreza es sin duda una de ellas y en ese contexto, la alimentación de los niños y las niñas.

 

“Ese es uno de los problemas más serios que ha generado la pandemia”, aseguró Lipina y señaló por ejemplo el efecto negativo de las escuelas cerradas: “eso también afecta de alguna manera la provisión de micronutrientes, a través de las comidas que allí reciben millones de chicos en la Argentina”, dijo el especialista en diálogo con la Radio de la UNNE.

 

Destacó por ello la importancia de las acciones de políticas públicas “de poder llevar de todas maneras ese alimento, por supuesto respetando las medidas de sanidad”.

 

El también profesor en la Maestría en Pscicología Cognitiva y Aprendizaje de FLACSO Argentina explicó entonces la importancia de los micro y macronutrientes en la alimentación de niños y niñas. “Hay distintos nutrientes que se relacionan con distintos aspectos del funcionamiento cerebral, y que tienen que estar presentes para que ese desarrollo sea adecuado”, aseguró. No obstante, “cuando faltan no significa que va a haber un impacto permanente, que va a afectar la posibilidad de una persona de tener una vida productiva o digna. Pero si va a tener algunas dificultades en un contexto escolar por ejemplo, donde se les pide a los chicos determinados tipos de consigna, de atención, o lo que fuere”, agregó.

 

Remarcó que por lo tanto hay nutrientes que tienen que estar presentes para la constitución y el desarrollo cerebral desde temprano pero “mucho más allá de los 1,000 días, porque hay aspectos de la nutrición que son necesarios hasta la tercera década de vida por lo menos”.

 

“Entre los micronutrientes tenemos los minerales como el hierro, el zinc y otros tantos. Pero también tenemos los macronutrientes que son los hidratos de carbono, y todo lo que es la energía para el funcionamiento inmediato. Y cada uno de estos componentes nutricionales, cuando no están en un momento específico del desarrollo cerebral, pueden afectarlo”, explicó y ejemplificó con el micronutriente sobre el que mayor evidencia científica se ha logrado reunir: el hierro. Aseguró que la investigación sobre anemia ferropénica “muestra que desde el último trimestre del embarazo y durante todo el año de vida, es necesario para el funcionamiento cerebral, que esté presente eso en alguna medida mínima. Por eso hay grandes campañas para suplementar. Y cuando no hay hierro en ese período, hay ciertos aspectos de la organización cerebral que se ven afectados”.

 

 

Pero “eso no significa en lo más mínimo, que esa persona luego no pueda generar un proyecto de vida. Pero si va a estar afectado por la falta de una materia prima fundamental”, agregó.

 

LAS CARENCIAS SIMBÓLICAS Y LOS DISTINTOS FACTORES

 

Retomando su explicación inicial sobre la pobreza y que su impacto en el desarrollo cerebral no está relacionado exclusivamente a la falta de nutrientes, sino más bien a un conjunto de carencias entre las que adquieren un valor también sustancial las simbólicas, Lipina explicó que desde la investigación se trabaja en ese aspecto social del desarrollo de niños y niñas. “Básicamente, a lo que apuntamos es a ver la calidad afectiva de la crianza, la relación con los responsables que cuidan a los chicos, es decir, el vínculo afectivo, la provisión de oportunidades para el aprendizaje, la calidad de los hogares para sostener el estímulo del aprendizaje y a las relaciones afectivas adecuadas”, sostuvo.

 

Instrumentos de investigación como cuestionarios, escalas que se van desarrollando y validando, entrevistas con padres, maestros, directores de escuelas, cuidadores en jardines maternales, entre otros, les permiten acceder a información sobre las que luego se generan distintas variables, que tienen relación con estos aspectos, “y después asociamos esas variables, esos indicadores, con el desempeño de los chicos en una tarea específica, su desempeño escolar o incluso como ponen en juego sus conocimientos en situaciones de aula, o de juegos en las escuelas, con los compañeros, o con los padres o los hermanos”, explicó el investigador.

 

 

En cuanto al impacto concreto de la pobreza sobre el desarrollo infantil, que incluye el desarrollo cerebral, el especialista explicó que depende de varios factores: la cantidad de factores de riesgo a los que está expuesto el niño o la niña, cuánto tiempo dura esa exposición y la susceptibilidad de cada persona. Lo primero “que tiene que ver con la alimentación pero también con la falta de afecto, la falta de oportunidades, de una vivienda adecuada o de un sistema sanitario que le evite estar expuesto a patógenos que lo enfermen”; lo segundo porque “no es lo mismo un año que toda una década, o la primera parte de la primera década de vida o la segunda parte de esa misma década”, y “la susceptibilidad, que en cada uno es diferente frente a la exposición. Somos diferentes en cuanto a como nos impactan estos factores de riesgo. Y la regulación del estrés, donde también somos distintos”.

 

“Esos cuatro factores implica que no hay dos chicos iguales. Entonces, durante los primeros mil días, es fundamental que esté todo lo que es necesario. pero no tenemos

una igualdad de chicos afectados, por la variación que hay entre estos factores”, aclaró.

 

EL ROL DEL ESTADO, LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

“Cuando cuidamos a los chicos, a pesar de que hayan tenido estas privaciones, tenemos oportunidad de que se inserten adecuadamente en los procesos sociales y educativos”, asegura este psicólogo que en materia de pobreza y desarrollo infantil, desarrolló tareas de consultoría para la Organización Panamericana de la Salud, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, UNICEF y diferentes Ministerios de Salud, Educación y Desarrollo Social de países de América Latina. Pero “sin ninguna intervención, el camino es muy negativo”, remarca.

 

Lipina pone en valor la “esperanza de la posibilidad de resiliencia”, pero propone agregarle “la responsabilidad que tenemos que tener como sociedad, de hacernos cargo de que hay que hacer algo”.

 

Como él, quienes investigan la relación entre la pobreza y el desarrollo cerebral infantil, “no tenemos evidencia para decir que un impacto temprano de una carencia específica durante un tiempo, nos permita decir que una persona va a tener un problema toda su vida”, aclaró. Y trabajan ahora tratando de averiguar qué tipo de carencias, en que momento, son flexibles para mejorar y cuales no. “Y eso es una construcción científica que todavía no está definida, y que estamos construyendo entre distintos investigadores del mundo, desde hace varias décadas, y va a continuar”, aseguró el investigador argentino.

 

MÁS ALLÁ DE LOS PRIMEROS MIL DÍAS

Lipina reforzó entonces su mensaje, apelando a lo que entiende “es más un slogan”: los primeros mil días. “Lo importante es entender que tiene que haber intervención en todo momento, más allá de los primeros mil días, y que no hay que detenerse ahí porque hay muchas cosas que es posible recuperar después de ese tiempo a pesar de las carencias previas”, afirmó enfático.

 

“Esto es importante para el que tiene que pensar en diseñar una política”, agregó este especialista de extenso y frondoso Currículum Vitae. “Porque uno dice: bueno, me quedo con los primeros mil días porque es lo más importante y va a determinar el resto de la vida de una persona. No, no hay evidencia para sostener eso. Es más un slogan”, agregó.

 

“Son importantísimos los primeros mil días de vida. Obvio que son importantes. Pero es importante también seguir aportando e invirtiendo más allá de esos primeros mil días, para lo cual es necesario identificar que chicos, porqué motivos, que cosas necesitan que hagamos”, completó su posición.

 

RECUPERAR LA VOZ DE LOS CHICOS

Consultado durante la entrevista en Radio UNNE, Lipina consideró entonces que para trabajar en políticas públicas hay que contemplar una labor multidisciplinaria, y “una concertación de especialistas con la comunidad”. “Porque la realidad de la pobreza no hay nadie que la sepa más que las personas que la están sufriendo”, sentenció.

Su vasta experiencia le permite también destacar otro factor clave: la voz de los chicos. “Eso también es importante recuperar, en cuánto a que es lo que necesitan”, afirma.

 

En síntesis, propone sumar las voces de distintas áreas “para reorganizar lo que ya está, y ver que es lo que no estamos haciendo”. Y “no sólo la de la ciencia, porque es una construcción social más”, aclara incluso este referente científico. Insiste principalmente en la participación de quienes viven la pobreza: es que “en el desacuerdo, debe primar la voz de quien está padeciendo el problema”, concluye contundente.

 

 

 

¿Que opinás ?
Registrando voto...
    Ud. ya ha opinado el artículo
    Comparta con amigos
    Publicite con Corrientes al Día
    Comentarios