Esta semana el Presidente Alberto Fernández anuncio la ampliación de la cobertura de la ASIGNACION UNIVERSAL POR HIJO (AUH) dando así señales de continuidad en una de las pocas “políticas de estado” que realmente se han sostenido en la sucesión de gobiernos de la última década.

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Que eso suceda es algo relevante y que debe ser contextualizado para que no quede en un mero anuncio; poder asegurar a más de CUATRO MILLONES de niños, niñas y adolecentes la posibilidad de contar con una asistencia estatal, que por derecho les corresponden, es un claro signo de cómo Estado ha podido concretar y ejercitar una dinámica de cobertura social a través de sus estructuras que penetran hasta lo más recóndito del territorio y de la sociedad.

 

Ese esfuerzo de “ir a buscar” a los pibes, a los peques, a los niños y niñas para poder dejar de hacerlos “invisibles” y puedan acceder a la AUH fue durante mi paso en la gestión pública en ANSES una de las prioridades y preocupaciones más importantes. En ese sentido haber diagramado una continuidad de operativos en barrios, asentamientos, lugares públicos de todo el Gran Resistencia, acompañar la bajada del Programa “ESTADO EN TU BARRIO” en las ciudades del interior era un gran logro, pero mas motivante era poder llegar con las unidades móviles de ANSES y los equipos del RENAPER a los parajes más profundos del Impenetrable Chaqueño o las poblaciones costeras de los ríos Paraná y Paraguay para ver como los operadores cargaban los formularios de libreta AUH o poder ser testigo directo de cómo “en terreno”, bajo la sombra de un árbol con el viento norte soplando fuerte se tomaban las fotos y los trámites para hacer un DNI.

 

Estar en el siglo 21, con los avances tecnológicos, los medios digitales, las redes, el uso del celular y toda la proximidad que nos brindan NO ES SUFICIENTE; creemos, suponemos que todo está al alcance de la mano o de un clik, pero no es así. Lo comprobamos cuando en una Iglesia Evangélica del Barrio Toba, en el patio de una asociación comunitaria en el Mapic o en el Parque Urbano Tiro Federal nos encontrábamos con nenes de 5 o 6 años indocumentados, sin poder ir a la escuela o no contar con un seguimiento de sus vacunas; requisitos mínimos que la AUH exige para ser beneficiario, pero que plena capital de una provincia no lo tenían. Imagínense lo que se puede encontrar en el Chaco profundo.

 

SI bien es cierto que esas situaciones existen y deben ser atendidas, también debo destacar que durante la gestión CAMBIEMOS se amplió el universo de pago de asignaciones a trabajadores temporarios, eventuales y monotributistas; se avanzo con convenios con Registros Civiles provinciales para tener mayor información de nacimientos e inscripciones; se trabajo con los Ministerios de Educación para optimizar el control de la cantidad de sus establecimientos y la asistencia de los niños y niñas, y se avanzo decididamente en sacar de la “invisibilidad” a más de UN MILLON Y MEDIO de chicos que no estaban registrados en la base de datos de la ANSES.

 

Pero también hay señales de alarma, FERNANDA REYES (economista y que fuera Directora Nacional de Proyectos de Niñez, Infancia y Juventudes) en su cuenta de Twitter (@ReyesFernanda) nos señala la preocupación de que “el oficialismo aprobó en la Cámara de Diputados el Presupuesto 2021, con una quita en términos reales del 7%, con respecto al presupuesto vigente, del Programa que nuclea Asignaciones Familiares y AUH, planteando un recorte de los fondos destinados a primera infancia del 2,7%”, indicando que ampliar la cobertura es importante, pero es imprescindible que el Gobierno explique el alarmante recorte presupuestario, que podría agravar dos problemas críticos: la pobreza que podría alcanzar al 62,9% de los niños, niñas y adolescentes, según UNICEF Argentina, y la insuficiencia de las políticas alimentarias.

 

Por eso, además de celebrar que se amplié el universo de beneficiarios de la AUH, que en el Chaco alcanza a más de NOVENTA Y SEIS MIL TITULARES, lo que implica una cobertura de más de CIENTO SETENTA Y SEIS MIL niños, niñas y adolecentes, es fundamental e imprescindible saber que esos números son también madres, abuelas, padres o adultos responsables que con ese beneficio pueden, en alguna manera, “capear la crisis y parar la olla”, con la angustia de la escases, la pandemia, el desempleo y las enfermedades de una mala nutrición. NO DEBEMOS admitir recortes, quitas o modificaciones en su financiamiento, sino a futuro lamentaremos las consecuencias.

 

Dr. Sergio Almirón – U.C.R. Nea

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