Hay que recordar allá por el 2001, cuando “la gente salió a la calle” y terminó haciendo caer el gobierno constitucional de Fernando De La Rúa y las frases de varios ahora militantes pertenecientes a “La Cámpora”, reconociendo su participación en aquellos eventos.
Es muy raro
o muy hipócrita, que quienes llegaron sembrando el caos, mientras fueron
garantistas de todo el saqueo del menemato de la década de los ´90, diciéndose “progresistas”,
miren con desprecio “manifestaciones populares”.
Tildan de “convocadas”
desde partidos políticos a los cacerolazos de los últimos días, como si los
actos políticos del kirchnerismo fueran espontáneos y la gente fuera “voluntariamente”.
Es
demasiada coincidencia que “nadie allá visto” las agresiones a los movileros
del “programa panfletario kirchnerista 6 7
El
periodista Jorge Lanata desnudaba la intrincada estrategia del gobierno de
crear perfiles falsos en Twitter para crear trendtopics o tendencias en esa red
social y ahora son estos mismos personajes quienes pueden “denunciar” otras
convocatorias como si las suyas fueran las únicas valederas.
La hipocresía
kirchnerista está ahora mostrada en su máxima expresión. Los negocios de sus “militantes
nacionales y populares” está al descubierto y la pretendida impunidad con la
que se manejan, da muestras más que cabales del deterioro republicano al que
están llevando a la República, la democracia y sus instituciones.
La protesta
social debe ser valedera desde cualquier lugar que venga, siempre que conlleve
responsabilidad y exija un desprendimiento de la violencia como exteriorización.
Es igual
que los Derechos Humanos; son para todos, no solo para quienes están
pretendiendo reescribir el relato y hacernos creer que la historia argentina
reciente no fue como la vivimos, sino como ellos quieren que la recordemos.



