Es que el lunes, todos aparecimos sosteniendo teorías médicas, recomendando antibióticos o calculando cuantos litros de combustible gastó el Tango 01, para ir y volver desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Santa Cruz y viceversa.
Peor aún,
nos entremezclamos con quienes pensaron que poniendo una bandera en las rejas
del Austral era suficiente como para demostrar presencia, (no vaya a ser que
mire por la ventana y no los vea).
Pero en
realidad nadie se preocupó demasiado por hacer una vigilia, pedir por las redes
sociales una cadena de oraciones o prender velas cual altar fantasmagórico que
asusta o conmueve, según el cristal con que se mire.
La “Corpo”
se plegó al espectáculo y se olvidó justamente del anuncio camionero de que,
“si Scioli larga su candidatura a Presidente, lo vamos a apoyar”, tal como dijo
el domingo nada más y nada menos, que el mejor olfato político de estos
tiempos, Hugo Moyano.
La “Opo”
guardó casi respetuoso silencio y no presentó ninguna denuncia por la
utilización casi obscena de los bienes del Estado, como fue transformar en
“avión sanitario”, a la nave insignia de la Nación.
Y pasadas
las horas de incertidumbre, sabiendo ahora que el príncipe tiene que hacer
reposo (vaya coincidencia con otro tema tratado bastante liviano), seguimos
mirando la fiambrera sin entender demasiado, o por lo menos haciéndonos los
otarios hablando ya del ProCreAr, un plan que “sacaron de la galera” para tapar
algún otro “disloque” gubernamental.



